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Francia aprueba una encomiable ley que obliga a los grandes negocios de ventas de alimentos a donar los productos alimenticios que no venden

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En una medida que ha sido celebrada como una prueba de inteligencia y conciencia, los supermercados franceses no podrán tirar la comida excedente y deberán organizarse para donarla a caridades o para que sea utilizada para alimentar a animales. La Asamblea Nacional Francesa votó, de manera unánime, esta ley en contra del desperdicio de alimentos que caracteriza a las grandes corporaciones de venta de alimentos. Legisladores franceses remarcaron que esta ley es urgente, ya que existe una enorme y poco congruente brecha entre estos supermercados que ganan millones de euros y desperdician enormes cantidades de alimento y las personas que están desesperadamente hambrientas.

Los supermercados con una huella de más de 400 metros cuadrados deberán firmar contratos con organizaciones caritativas antes de julio del año que entra, o enfrentar fuertes penalizaciones. 

En los últimos años, cuenta The Guardian, la prensa francesa ha mostrado cómo familias pobres e indigentes logran sobrevivir tomando alimentos de la "basura" que generan estos supermercados. Pese a esto, muchas tiendas colocan blanqueador en los alimentos que tiran para evitar problemas de demandas por envenenamiento. 

Se calcula que, en Francia, la persona promedio tira alrededor de 20 a 30kg de comida al año; de estos, 7kg permanecen en sus paquetes.

La medida irá acompañada de un programa educativo sobre el desperdicio de alimentos en escuelas y negocios. Sería interesante que se implemente algún programa para que los ciudadanos también tengan los mecanismos y las motivaciones para no desperdiciar alimentos, más allá del reciclaje de basura. Evidentemente, el ejemplo francés merece ser replicado en otras partes del mundo.

 

Encantadoras imágenes de la naturaleza reclamando un pueblo abandonado (FOTOS)

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 05/22/2015

Cuando la naturaleza reclama lo que es suyo y se trepa y se entremete en cada muro y hueco que quedó de las construcciones humanas

Una de las versiones más encantadoras del fin del mundo es algo como esto. Cuando la naturaleza reclama lo que es suyo y se trepa y se entremete en cada muro y hueco que quedó de las construcciones humanas. El fotógrafo chino Tang Yuhong nos ofrece un maravilloso viaje fotográfico a un pueblo pesquero abandonado en China, donde la enredadera –esa danzante de las plantas– casi ha terminado por tapar todo.

El pueblo se encuentra en las islas Shengsi, cerca de la boca del río Yangtsé. Si esto es lo que sucede en una sola isla, es ya una invitación irresistible para conocer todo el archipiélago.  

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