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BaDoink es una empresa pionera en el entretenimiento para adultos, y en esta ocasión creó la posibilidad de ver pronografía en realidad virtual, un paso más adelante de la pornografía común.

virtual sex

Una de las primeras ideas de sexo expandido (es decir, en realidad virtual) expuesta en el cine fue en la película de 1993 Demolition Man, protagonizada por Sylvester Stallone, Wesley Snipes y Sandra Bullock. En la narración de la película, las personas de ese futuro distópico no se tocan. Y si tiene sexo, lo hacen por medio de unas diademas de realidad virtual.   

Demolition Man virtual sex

22 años después, esta manera de acercarse a la sexualidad se ha vuelto realidad gracias a BaDoink, una empresa líder en entretenimiento para adultos en línea.

BaDoink ha sido pionera en el espacio de realidad virtual y en incursionar en el porno en realidad virtual.

Recientemente BaDoink salió a las calles de San Francisco, California, para dar a los transeúntes su primera experiencia de porno en realidad virtual, usando el Samsung Gear VR con un Samsung Galaxy 6.

Aquí un video con algunas de las opiniones y reacciones acerca de esta nueva manera de tener sexo, que seguramente revolucionará la idea del cuerpo y el intercambio carnal:

Muchos millones de perfiles en Facebook corresponden a personas que ya han muerto y en algún momento éstos superan a los vivos

A la mayoría de nosotros ya nos habrá tocado encontrarnos con el perfil en Facebook de un conocido, familiar o buen amigo que ya no está en este mundo pues quizá pasó, como se dice popularmente, "a mejor vida". Lo curioso es que en suma, estas cuentas que ya no están "respaldadas" por una persona viva suman muchos millones, lo cual justifica considerar a Facebook como una suerte de cementerio digital.

Para 2012 existían ya 30 millones de usuarios fallecidos en Facebook, y de acuerdo con algunos cálculos esa cifra podría haberse más que duplicado para estos momentos (como lo muestra la siguiente gráfica):

Lo curioso es que ante la llegada de otras plataformas sociales en Internet, que tienen la predilección de las nuevas generaciones, habrá un punto en el que inevitablemente habrá más muertos que vivos rondando el vecindario digital que crearon Zuckerberg y compañía.

Aquí, más allá de lo tétrico o intrigante que resulte saber que ya existen millones de perfiles sin vida en Facebook, lo interesante es imaginar cuáles son las implicaciones que este tipo de fenómenos tiene en nuestra relación social y cultural con la muerte. De hecho ya existen servicios, por ejemplo Eterni.me, que ofrecen la posibilidad de mantener con vida tus redes cuando ya estés muerto. Con base en un análisis algorítmico de tus actualizaciones y conductas en las redes, ofrecen mantener tus perfiles actualizándose como si tú mismo lo estuvieras haciendo y así proveerte de una supuesta inmortalidad, al menos digital.