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Aïsha Devi, productora de música esotérica y chamana Hi Fi explica el poder oculto de su música y la naturaleza de la realidad

Arte

Por: Edmeé García - 10/24/2016

En entrevista con la DJ suiza Aïsha Devi discutimos sobre la diferencias entre espiritualidad y religión, la naturaleza de la realidad y las intenciones detrás de su música

Aïsha Devi es una DJ, originaria de Suiza, poco común, no sólo por su falta de interés en alinearse a los parámetros del mainstream, sino por ser poseedora de un punto de vista alternativo al materialismo y la búsqueda de fama. Esto quizá se deba que mientras crecía tuvo la oportunidad de visitar diferentes lugares del mundo y sus sitios sagrados con su abuela, lo cual definitivamente ha tenido un efecto en su trabajo musical que ha sido descrito como "música electrónica esotérica". Con el motivo de su presentación en la 13era edición de MUTEK, un Festival Internacional de Creativida Digital nos reunimos a hablar sobre su visión del mundo y cómo se traduce en su trabajo, para lo cual comenzamos por explorar lo que Aïsha Devi considera que marca la diferencia entre espiritualidad y religión: 

Creo que la religión es totalmente dogmática y tiránica y es usada para reprimir a las personas. Estoy hablando desde la perspectiva occidental, lo que pasó con el judeocristianismo es descabellado. Ellos ciertamente tenían algo de conocimiento espiritual, pero también estaban conscientes de otras personas que tenían conocimientos como las brujas. Esas mujeres que tenían algún tipo de poder fueron ejecutadas. Su labor no sólo se trataba de las cuestiones ocultistas, sino de sanar a las personas. Se trataba de conectar a las personas a su muerte y su lado espiritual y cósmico, como los chamanes. Creo que la tradición judeocristiana eliminó nuestra conciencia de ser parte de una sola entidad y creó una pirámide en la que nosotros estamos en la cima y los animales y la naturaleza en la base. De tal forma que estamos vampirizando la tierra y los animales, pues ni siquiera los vemos como seres, sino como comida. 

Aïsha además reconoció el efecto que este tipo de visión tuvo en sus años más tempranos, ya que la ética calvinista la hizo sentirse culpable incluso de su feminidad:

Recuerdo que crecí con la idea de ser culpable de todo, de estar avergonzada de ser una mujer. El calvinismo es de Génova, donde lo vivo y ahí existe la idea de que si no estás trabajando tanto como se supone que deberías entonces nunca obtendrás lo que quieres de la vida. Y es una idea de la que quiero separarme porque es puro materialismo. De tal forma que todo lo que es humano y gozoso como compartir, crear comunidad o el sexo fueron abolidos. Tu conexión con la tierra es aplastada para que te puedas sentir culpable y avergonzado de tal forma que puedas ser un mejor esclavo para el trabajo o para el uso de productos químicos. Realmente creo que no soy una teórica de la conspiración, pero sí me parece que existen algunas personas con conciencia de lo que están haciendo. Ya que entre más idolatras algo fuera de ti, que puede ser el trabajo o el dinero, o lo que sea, menos poder tienes. Porque te estás comprometiendo con algo fuera de ti. La religión idolatra a una entidad, que es dios, fuera de las personas, porque entre más pones el poder fuera de ti, más poder cedes. 

Frente a la pregunta de cuál sería la alternativa, la DJ suiza propone un camino de exploración interior: 

Si meditas, tienes algo de conocimiento sobre ello y entiendes todo, entiendes la ilusión. Entre más personas abracen la espiritualidad y descubran su propio poder habrá una revolución y el sistema como lo conocemos ya nunca podrá funcionar. Para mí el capitalismo ya está colapsando en el mundo occidental. Pues el capitalismo es como una utopía que ha sobrepasado su capacidad. ¿Cuál es el significado de hacer más dinero cada año? No tiene sentido, es como si el capitalismo creara una coartada para vivir y la coartada para vivir es simplemente vivir. 

En sus piezas musicales uno de los elementos claves es el manejo de su voz, que su a vez es procesada por un equipo digital, de tal forma que durante la entrevista, elaboramos sobre cómo usualmente vemos la tecnología y la naturaleza como opuestos. Aunque desde el punto de vista de Aïsha Devi esto no es así: 

Las personas aman enfrentar las cosas, aman la dualidad, aman el bien y el mal, la prostituta versus la madre y la realidad es que puedes ser tanto una prostituta como una madre. Soy una "postplatonista", ya que pienso que el origen es uno, pienso que hay una entidad que es el origen de todo. Pero amo la tecnología, porque creo que viene de un deseo de saber y por lo tanto es un conocimiento. Puedes combinar diferentes tipos de conocimiento que al estar juntos crean un nuevo súper conocimiento. Pero creo en la tecnología con conciencia. En francés tenemos un proverbio antiguo que dice: “La ciencia sin conciencia es una ilusión que colapsa”. No estoy hablando de Descartes, porque nos puso en graves aprietos al decir que todo es materia. Mi abuelo es un físico que hizo trabajo en la teoría postcuántica y cuando yo hablo de energía y dimensiones él nunca se ríe de mí, porque dice que estamos hablando de la misma cosa: la naturaleza de la realidad. 

Con respecto al uso de la tecnología en su obra musical agrega: 

Mis máquinas pueden hacer exactamente la frecuencia que me encanta y sé que tocará tu cuerpo haciéndote reaccionar y sentir diferente. Creo que la tecnología nos guiará a una nueva era. Pero cuando toco en un concierto no espero que todo el mundo lo sepa. Simplemente es algo que reciben. Mi intención e idea es como ser un tipo de chamana Hi Fi, aunque no me estoy llamando a mí misma así, tengo esa intención. 

Allen Ginsberg sobre el amor (una visión de la esencia de la existencia)

Arte

Por: Pijamasurf - 10/24/2016

Allen Ginsberg llega al centro diamante de la existencia en este texto

Allen Ginsberg fue un poeta de la generación beat que experimentó con diferentes sustancias e ideas, desde el LSD al budismo (siendo él mismo judío). Si bien su poesía tiene una veta mística y hasta activista (Ginsberg fue uno de los líderes en el movimiento en contra de la guerra de Vietnam, propugnó a favor de los derechos de los homosexuales e incluso denunció a la CIA por vender drogas), al final de cuentas, Ginsberg fue un poeta del amor y de sus múltiples manifestaciones, del erotismo, del amor fou, de la compasión, de la transgresión y del éxtasis. Si algunos han considerado a Ginsberg un poeta visionario, un poeta de místico (heredero de Blake), no se equivocan, pero su misticismo está siempre basado en el cuerpo, el cuerpo es el único terreno donde se puede encontrar lo numinoso y lo trascendente.

El siguiente poema es una muestra de cómo Ginsberg redujo o, mejor dicho, llevó a su esencia toda la cuita existencial, toda la profundidad filosófica, todo la condición humana al amor. Esto puede parecer evidente, un lugar común, y sin embargo, este poema es desgarrador por su suprema sencillez, por enunciar crudamente la verdad del alma y llegar, tejiendo todo un clímax emocional, al centro diamante de la vida.  

CANCIÓN

El peso del mundo
es amor.
Bajo el fardo
de soledad,
bajo el fardo
de insatisfacción
el peso,
el peso que llevamos
es amor.
¿Quién puede negarlo?
En sueños
tienta
al cuerpo,
en mente
hace
el milagro,
en la imaginación
angustia
hasta nacer
en lo humano –
del corazón se asoma
ardiendo con pureza-
pues el fardo de la vida
es amor,
pero cargamos el peso
con fatiga,
y es preciso reposar
en los brazos del amor
por fin,
debemos reposar en los brazos
del amor.
No hay sosiego
sin amor,
no se duerme
sin sueños
de amor –
sea frío o demencial
obsesionado con ángeles
o máquinas,
el deseo final
es amor
- no puede ser amargo,
no puede negarse,
no puede impedirse
negándolo:
el peso es muy grande,
- debe darse
para no volver
como el pensamiento
hay que darlo
en soledad
con toda la excelencia
de su exceso.
Los cálidos cuerpos
brillan juntos
en la oscuridad
la mano avanza
hacia el centro
de la carne,
la piel tiembla
de felicidad
y el alma llena de placer
llega hasta el ojo –
sí, sí,
eso es lo que
yo quise,
siempre quise,
siempre quise,
regresar
al cuerpo
donde nací.

Traducción de Marcos Ricardo Barnatán

Lee y escucha el poema que escribió Allen Ginsberg en LSD