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Una nueva patología se discute entre psicólogos, la nomofobia, la ansiedad que se produce cuando no se olvida, pierde o se descarga el teléfono móvil

El smartphone o teléfono móvil es el aparato que define nuestra época. Según Regina Durgan, ejecutiva de Facebook, quien antes trabajó en la agencia militar DARPA (encargada de desarrollar, entre otras cosas, armas secretas) el móvil es el aparato tecnológico más poderoso jamás inventado. Su poder entre otras cosas ha generado una creciente hueste de adictos o personas que no pueden vivir sin estos aparatos. Así, se ha inventado un término para describir la ansiedad o la adicción de no poseer uno de estos aparatos: la nomofobia.

La nomofobia, hace referencia a la abreviación "no-mob" que se usa en inglés para decir que no se tiene el móvil. Como signo de una sociedad que vive siempre en lo nuevo, encandilada por la tecnología, resulta sintomático que el término adoptado es un tanto errático, ya que nomofobia en realidad significa miedo a las leyes (nomos es ley en griego) o reglas. Quizás se trata de que los millennials creen que sin su celular están fuera de la ley, del orden, de la normalidad y se sienten vulnerables.

Datos de YouGov en Gran Bretaña muestran que alrededor del 53% de los usuarios padecen un estado de ansiedad cuando "pierden su teléfono, se quedan sin batería o no tienen red". El mismo organismo sugiere que existen paralelos entre casos de nomofobia y los nervios y el estrés e un día de boda o con una ida al dentista.  El 23% de los estudiantes universitarios fueron catalogados nomofóbicos y un 64% con tendencias. El 77% de los estudiantes checaba su teléfono más de 35 veces al día.

Algunos psicológos sugieren que este padecimiento está vinculado a otras condiciones subyacentes como un bajo autoestima, ansiedad social y demás patologías. La nomofobia sería sólo un síntoma que acentúa estas condiciones prevalentes.

De cualquier manera es indudable que existe una sobredependencia a estos aparatos, y que suelen producir una desconexión con el mundo inmediato, fomentan la pérdida de atención y una cierta alienación, al menos en los casos que son usados excesivamente

 

Travis Kalanick le dijo a un conductor de Uber que debía asumir su propia mierda, algo sobre lo cual él mismo y Uber deberían reflexionar

Travis Kalanick ha pasado una mala semana, luego de que se diera a conocer un video en el que alecciona a uno de sus empleados en un viaje de Uber en California.

Enfrascado en una discusión con el conductor de Uber sobre la caída en las remuneraciones a los conductores, Kalanick perdió un poco el talante y le dijo: "A algunas personas no les gusta tener que tomar responsabilidad por su propia mierda". Estos comentarios han causado gran polémica y han hecho que Kalanick, que fue parte de los asesores de la campaña de Donald Trump, tenga que emitir declaraciones en las que se disculpa e indica que buscará ayuda en el manejo ejecutivo de la empresa.

Escribiendo  en The Guardian, Laurie Penny sugiere que este episodio muestra la esencia de Uber y una nueva ola de corporaciones que toman como modelo de negocios el privilegio. Las palabras de Kalanick al conductor se le regresan: "Palabras verdaderas nunca han sido dichas por un magnate: para Uber, al igual que muchas otras agresivas corporaciones, no asumir responsabilidad por su propia mierda no es sólo una filosofía, es un modelo de negocio".

Este año Uber ha recibido demandas en todo el mundo de conductores que insisten en que lo que ganan no les alcanza para vivir. Se la ha criticado por pasar por alto las leyes locales. Se ha acusado a sus empleados de acoso sexual y misoginia y de desactivar protestas en contra del veto musulmán de Trump.

Según Douglas Rushkoff, el proyecto de Uber (una compañía de la cual Google tiene acciones) es finalmente eliminar el inconveniente de tener que lidiar con conductores humanos y mover por todo el mundo autos autopiloteados. 

Todo esto importa, dice Penny, porque Uber es "una compañía de ingeniería social enmascarada como una compañía de tecnología y considera que la responsabilidad social es una pieza obsoleta del aparato".