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¿Has notado que Chrome consume grandes cantidades de recursos de tu computadora?

El mundo de los navegadores en los últimos años ha empezado a ser dominado por Chrome; de nuevo Google devora el pastel. La idea que se tiene es que Chrome es el navegador más ligero, rápido y tiene la ventaja de tener add-ons o extensiones. Esto es en gran medida una ilusión, como han descubierto los redactores de Digg y de Motherboard (y como ha notado cualquiera que utilice Chrome de manera saturada, abriendo múltiples ventanas al mismo tiempo).

Chrome tiene un gran problema, que puede constatarse fácilmente checando en la parte de tu computadora que monitorea la actividad o el consumo de RAM de los programas que tienes corriendo. A grandes rasgos, en el caso de personas que gustan de mantener todo abierto, Chrome alenta y llega a dejar pasmada tu computadora, a veces usando varios GB de RAM.

Esto mismo no ocurre con Opera. Opera es un navegado que se puede usar con Windows, macOS y también con Linux. De hecho, a Opera le debemos modalidades como el speed dial, el bloqueador de pop-ups, la navegación privada y muchas otras innovaciones adoptadas luego por otros buscadores. Opera, según comparten Motherboard y Digg, soporta una navegación sin consumir tanto RAM. Opera permite también extensiones y corre sin problemas video, plugins y demás scripts. De hecho es casi lo mismo que Chrome, sólo que sin consumir tantos recursos e idiotizar a tu computadora. Estos son los beneficios de la inteligencia colectiva.

Existe otra razón para hacer el cambio a Opera. Google es seguramente una corporación más poderosa que la mayoría de los países del mundo y tiene una cantidad de datos que lo están acercando a una especie de singularidad. La concentración de poder no es algo bueno en un mundo en el cual la élite no tiene mucha ética que digamos (aunque el slogan de Google es "Don't be evil"). Al bajarle a tu uso de plataformas de Google dejas de alimentar a la Matrix, aunque sea mínimamente.

Experimenta la serenidad de una vida contemplativa en la naturaleza convirtiéndote virtualmente en el escritor Henry David Thoreau

Walden, el texto central de la obra de Henry David Thoreau, como un videojuego podría parecer un oxímoron. Los videojuegos parecen ser lo contrario a la vida que se postula en este libro. En Walden, Thoreau narra los 2 años que pasó en el bosque en Nueva Inglaterra, viviendo una vida contemplativa a un lado del estanque Walden. Thoreau construyó su propia cabaña y vivió de la naturaleza (de la cual no sólo se alimentó naturalmente sino que comulgó espiritualmente con ella).

Una vida sencilla, reflexiva, lejos de la civilización... y quizás por todo esto es que resulta tan atractivo un videojuego sobre Walden. Si bien nunca podrá sustituir el hecho de retirarse a la naturaleza, al menos es una forma de hacer reflexionar a las personas que juegan videojuegos y quizás poner una semilla para el futuro.

Walden, el videojuego, es un proyecto del USC Game Innovation Lab y en él los usuarios se convierten en Thoreau en su primer día en el bosque; sobreviven recolectando comida, pescando y construyendo una cabaña, pero también encontrando significado en la armonía y belleza de la naturaleza. Dentro de la floresta se encuentran citas del texto de Thoreau que parecen cobrar vida. Los usuarios pueden vivir algunos de los eventos centrales de la vida de Thoreau, como pasar una noche en la cárcel por negarse a pagar impuestos como protesta o visitar a Ralph Waldo Emerson, el gran platónico estadounidense que fue uno de los mentores de Thoreau. Incluso pueden elegir abandonar esta vida sencilla y buscar una vida más activa y decadente, y escribir a su editor que quieren que les consiga ponencias públicas.

Este videojuego se suma a una reciente ola de juegos que muestran una veta poética (y que se alejan de los lugares comunes de esta forma de entretenimiento) que puede tener un aspecto más educativo y creativo, como es el caso de Elegy for a Dead World, un videojuego basado en la obra de Shelley, Byron y Keats, en el que los usuarios responden a sucesos apocalípticos escribiendo versos o historias.