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¿Por qué Francia es el país más pesimista del mundo? (INFOGRAFÍA)

Sociedad

Por: pijamasurf - 05/30/2017

Francia aparece constantemente en el último lugar de los sondeos sobre actitudes hacia el futuro

Si les preguntáramos, ellos probablemente dirían que por realistas e incluso por su inteligencia. Los otros países son más naïve. En Francia el pesimismo es una especie de deporte nacional ligado a la crítica, al análisis más concienzudo y despiadado, a la racionalidad que destruye el optimismo (que a fin de cuentas es una forma de fe). Nadie como Voltaire para arrojar una mirada desangelada y llena de ingenio a la condición humana: "el optimismo es la locura de insistir en que todo está bien cuando somos miserables". El mundo es una tragedia, pronto moriremos y no hay solución, no hay dios, no hay trascendencia. Sólo tenemos esta existencia. Francia también produjo a Sartre, quien "hizo del ennui algo chic", y generó mayormente el posmodernismo, quizás la ideología dominante actualmente, una ideología en la que, en términos generales, se pone en duda la existencia de la verdad y la moral y se ve todo con ironía y escepticismo. El psicólogo canadiense Jordan B. Peterson no tiene clemencia con esta visión del mundo:

Los posmodernistas logran ser nihilistas y totalitarios al mismo tiempo, algo que ni siquiera Nietzsche había soñado pese a que tenía la más grande imaginación para la patología que jamás haya existido. Además combinan el nihilismo y el totalitarismo con los peores aspectos de la religión.

Evidentemente se puede diferir de lo que piensa Peterson del posmodernismo, pero el punto aquí es que Francia y sus intelectuales son el gran exponente del pesimismo, en gran parte por haber deconstruido las grandes narrativas y los grandes centros de significado. Algunos dirán que con razón. Nadie domina la razón como los franceses, pero, parafraseando a Pascal, la razón sin corazón no conduce a la felicidad y quizás eso sea un error del intelecto. Creer que tener razón es más importante que ser feliz o que encontrar significado y motivación para vivir bien es una trampa de la infatuación del propio intelecto. 

Todo esto a colación de una nota que publicada en The Economist en la que se sugiere que el éxito de la campaña de Macron en parte se debe a su entusiasmo y a su optimismo --remedios para combatir la morosidad francesa. Y los prospectos económicos lo celebran (aunque claro, esto parece ser también parte de la agenda neoliberal de The Economist, que se encarga de crear burbujas constantemente). Lo interesante de esto es, sin embargo, el contraste de la actitud positiva de Macron con el pesimismo francés, siendo que Francia invariablemente aparece en los últimos lugares y generalmente en el último en sondeos sobre los países que ven con menos optimismo el futuro (ver aquí o aquí).

Existen dos lecturas fundamentales de esto (los posmodernistas nos dirían que existen innumerables perspectivas, cada una remitiéndonos a otra, en una infinita cadena de referencias circulares). Por un lado, el pesimismo francés parece ser en parte reflejo de su inteligencia, de no ser engañados tan fácilmente por los políticos y demás, y también de su frío análisis de la condición humana (la vida como la vivimos es esencialmente trágica). Por otro lado, parecen ser esclavos de su propia inteligencia, ya que una cierta actitud positiva (no una mera actitud delusoria, sino una afirmación de lo "bueno") en términos pragmáticos es bastante útil para casi cualquier cosa que realizamos en la vida. ¿Puede un agnóstico tener fe? 

 

¿Quién está detrás de las empresas brasileñas que maquillaban carne podrida para venderla y exportarla?

Sociedad

Por: PijamaSurf - 05/30/2017

Las empresas como BRF y JBS no sólo modificaban las fechas de caducidad e inyectaban agua a la carne para aumentar su peso y otros químicos para reducir su olor, sino que también hay una extensa red de sobornos en la que numerosos inspectores certificaron los productos con los requerimientos sanitarios

La industria alimenticia se ha visto fuertemente afectada por varias tácticas ilegales: desde sobornos a investigadores y asesinatos, hasta cambiar la fecha de vencimiento maquillando el aspecto físico de la carne. Un ejemplo de ello es la Operación Carne Débil de la Policía Federal brasileña, la cual demostró que varias empresas cárnicas de ese país vendían carne en mal estado cambiando la fecha de vencimiento, maquillando su aspecto y usando químicos para disimular su mal olor. 

A lo largo de 2 años y en siete estados del país, el operativo descubrió no sólo que empresas como BRF y JBS modificaban las fechas de caducidad e inyectaban agua a la carne para aumentar su peso y otros químicos para reducir su olor sino, también, que hay una extensa red de sobornos en la que numerosos inspectores certificaron los productos con los requerimientos sanitarios. 

Mauricio Moscardi, jefe de la Policía Federal de Brasil, explicó que “Usaban ácidos y otros productos químicos, en algunos casos cancerígenos, para disimular las características físicas del producto podrido y su olor”. Incluso hay evidencia de que las compañías falsificaron documentos para realizar exportaciones a Europa, China y Medio Oriente pues, según las fuentes de Reuters, Brasil exportó 6 mil 900 millones de dólares de carne de ave de corral y 5 mil millones de dólares de carne vacuna en el 2016. Una parte de este dinero --confirmó Moscardi en una rueda de prensa-- se revirtió para usarse en partidos políticos. 

Frente a este escándalo internacional, el ministerio brasileño de Agricultura, Blairo Maggi, emitió un comunicado ordenando la suspensión de 33 funcionarios del gobierno acusados de estar relacionados con el hecho. No obstante, ¿es acaso esto suficiente para detener a las grandes empresas de realizar acciones a su antojo, poniendo en riesgo la vida de millones de consumidores, así como la imagen pública y la economía de toda una comunidad a la que a partir de ahora se calificará de inepta, incompetente, insuficiente y de alto riesgo?