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Creatividad que nunca se detiene: la clave de la exploración urbana

Buena Vida

Por: pijamasurf - 06/06/2017

La diferencia entre vivir en una ciudad y realmente explorarla está en la creatividad

Las ciudades son un territorio perfecto para la exploración. Su naturaleza es la diversidad, el asombro, la sorpresa e incluso el misterio y el secreto. Basta caminar por una calle diferente, basta perdernos o mirar con ojos renovados nuestra ruta cotidiana para descubrir algo nuevo, para encontrarnos con un detalle que hasta ese momento había escapado a nuestra percepción, para sorprendernos con un lugar que nunca habíamos imaginado que existía en esa ciudad nuestra que soleemos creer familiar y conocida.

¿Cuál es la diferencia entre vivir en una ciudad y explorarla? Entre varias otras, la creatividad con que se recorre. A veces creemos que la creatividad se limita únicamente a ciertos ámbitos (lo artístico y lo profesional, por ejemplo), pero lo cierto es que puede ser llevada a todos los aspectos de la vida. Y, de hecho, mejor cuando ocurre así.

Adidas está revolucionando el concepto de exploración urbana gracias a su nuevos NMD, con los cuales invita a esta nueva generación a reinventar el proceso creativo necesario en las grandes ciudades. A partir de la fusión innovadora entre algunos de sus estilos más conocidos y la creación ex profeso de nuevas líneas vanguardistas, los adidas NMD se presentan como el pináculo del calzado urbano, una realidad presente que sin embargo está de lleno proyectada hacia el futuro de la moda urbana.

La creatividad es un proceso continuo. Quien la tiene y la ejerce, notará que se trata de una fuente que nunca deja de manar, y cuyas aguas inundan la existencia al punto de hacer de la experiencia vital algo incomparable, siempre novedoso, siempre sorprendente. ¿Quién no quisiera explorar siempre con creatividad la ciudad en la que vive?

 

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Por: Pijama Surf - 06/06/2017

Los motivos de conflicto pueden ser muchos, pero lo que hace que una pareja termine es un tipo de sentimiento muy común

Las personas podemos ser muy complejas (en distintos niveles), y cuando nos encontramos en una relación lidiamos con ello, pero también con otra persona que experimenta lo mismo. De este modo, una relación es una experiencia que puede ser hermosa (más allá de la etapa del enamoramiento) pero, según expertos, es importantísimo asumir que, en cualquier relación amorosa, siempre habrá conflicto.

Puede decirse que todas las parejas que terminan lo hacen en respuesta a un tipo de conflicto, que puede ser de diversísimas índoles, como problemas de confianza, comunicación, diferencias de expectativas, valores, prioridades en la vida, etc. Pero más allá de estos factores comunes por los que probablemente toda relación larga ha pasado, existe otro común denominador que, luego del 40 años de estudio con parejas, el experto y psicólgo John Gottman atribuye al rompimiento de una pareja: el menosprecio.

Gottman figura entre los pioneros como especialistas en temas de pareja y ha desarrollado un método que ha ayudado a más de 3 mil parejas. Para él, el menosprecio es quizá el enemigo número 1, ya que, además de que resulta tremendamente hiriente para el otro, el hecho de que uno se sitúe como superior sobre el otro hace que no haya posibilidad de entendimiento profundo.

Y, según su experiencia, no necesitas decirlo, sólo sentirlo. Cuando una persona se siente superior a otra, aunque ello no se exprese, se manifiesta a través del lenguaje corporal, de la sensación del momento. Esto genera reticencia en el otro e imposibilidad de comunicación y comprensión verdadera.

Todos lo hemos hecho, pero aun cuando uno tenga o no la razón respecto de un tema nunca se es superior y, de hecho, sentirlo nos hace más pequeños para comprender algo que en el fondo nos importa muchísimo: nuestras relaciones.

Así, según Gottman, todas las parejas viven conflictos, pero la diferencia estriba en cómo manejarlos y, ciertamente, la “superioridad” y el menosprecio rompen con un canal esencial en las relaciones: siempre reconocer la humanidad propia (imperfecta) y la del otro.