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La fabricación artesanal del bourbon –o qué sucede cuando descubres cómo es posible beber lo que bebes

Buena Vida

Por: Carlos Peña - 06/13/2017

Mucho de lo que está a nuestro alcance proviene de un proceso dedicado y laborioso que no siempre tenemos en cuenta al momento de consumirlo, y ese es el caso del bourbon.

No todos tenemos la curiosidad de saber de dónde viene lo que consumimos, pero cuando tienes la oportunidad de conocer el trabajo y dedicación que hay detrás de algún producto te cambia por completo la percepción del mismo. En esta ocasión tuvimos la oportunidad de conocer el proceso detrás del bourbon que se produce en la casa de Maker’s Mark y Jim Beam, ambas en el estado de Kentucky en Estados Unidos.

¿Por qué aquí? Bueno, igual que sucede con el tequila en México, el bourbon solo puede ser acreditado como tal si es producido en Estados Unidos y concretamente en Kentucky se produce más del 90% del bourbon que se exporta al resto del mundo. De hecho, el estado de Kentucky tiene más barriles añejando bourbon y whisky (6.7 millones) que habitantes (4.4 millones).

Cuando llegamos a Louisville, la ciudad principal del Kentucky, y antes de comenzar el tour por las destilerías, lo primero que los guías se aseguraron de dejar claro es que todo bourbon es whisky pero no todo whisky es bourbon.

 

El toque romántico del bourbon

Además de ser producido en Estados Unidos, el bourbon debe estar compuesto en un 51% por maíz y el resto de centeno, trigo rojo de invierno y cebada. Esta última ayuda a arrancar el proceso de fermentación que pudimos conocer en ambas destilerías y en donde cuidan de manera casi artesanal la selección de granos para que el resultado cumpla exactamente con la fórmula.

Otro factor crucial en el proceso es el de los barriles y el tipo de madera que se utiliza. En el caso de Maker’s Mark solamente se utilizan barriles nuevos de roble americano con un ligero tostado para que en algunas de sus bebidas se logre un caramelizado específico. Por supuesto la temperatura juega un papel importante y por ello construyeron un área con temperatura especial en el que se añeja una selección de bourbon que anteriormente solo podían lograr en invierno. Incluso la altura a la que se encuentran las barricas definen las notas que se pueden percibir en un bourbon.

Después de haber utilizado un barril, este no sirve más para la producción de bourbon en Maker’s Mark porque no da el mismo resultado así que son vendidos a otras destilerías para la producción de otras categorías de bebidas alcohólicas como whisky, e incluso hasta para tequila en México.

El porcentaje máximo que puede tener un bourbon es de 80 grados de alcohol, lo cual por supuesto es una cifra altísima para el tipo de bebidas que se consumen de manera popular en México. Sin embargo gracias al tasting que formaba parte del tour todos tuvimos la oportunidad de comprobar que este porcentaje no es tan agresivo para el sentido del gusto como la cifra podría sugerir.

 

La personalidad de un whisky

En la destilería de Jim Beam el proceso que vimos fue igual de revelador pero un poco más diverso ya que la familia Jim Beam está integrada por un catálogo más amplio de productos. En el tasting programado como parte del tour se ofrecen bebidas saborizadas con toques de manzana verde, canela, miel y vainilla, solo por mencionar algunas variantes. Resultan más amigables con la garganta y posiblemente más atractivas para aquellos que gustan de experiencias más suaves. Sin embargo otra de las reglas que separan a un bourbon de un whisky es que para obtener la categoría de bourbon no se pueden agregar sabores.

Como lo dije al inicio, este tipo de experiencias tienen un impacto muy interesante en la perspectiva desde la cual consumes bebidas y alimentos. Es como si tus sentidos estuvieran más receptivos a sabores, reacciones en tu sentido del gusto, y sobre todo los recuerdos con las que relaciones a una marca o a un producto en particular. Esta es la razón por la que muchas veces te inclinas por marcas específicas aunque su precio sea un poco más elevado, tal como sucede en el mundo del bourbon y el whisky muy a menudo.

Esto era algo que seguramente Robert Samuels, el inmigrante escocés-irlandés que llegó a Kentucky en 1780 para hacer whisky de consumo personal, sabía y habría querido que la gente disfrutara con su fórmula especial. Dicha visión romántica sobre el proceso y la experiencia de las bebidas se siente de principio a fin en la destilería de Maker’s Mark ubicada en Loretto, Kentucky, la cual abrió sus puertas como destilería comercial hasta 1840.

Después las siguientes generaciones se encargaron de formar la imagen que hoy Maker’s Mark tiene en el mercado. Fue por ejemplo la mujer de Bills Samuels, quien propuso sellar las botellas con una ligera capa de cera roja como se hacía con las botellas de coñac, característica que hoy representa el toque único de Maker’s Mark.

En la visita a la destilería de Jim Beam también nos empapamos de la personalidad de la marca que es un poco más fresca; tanto así que la experiencia llegó a un nivel más interesante. Durante ese día tuvimos la oportunidad de comer en casa de la actual generación de la familia Beam, quienes se encargan de producir bourbon con la misma fórmula desde 1795. Ahí en una comida muy al estilo estadounidense con todo y música country, quedó claro cómo una bebida, alcohólica o no (en este caso lo fue), puede ser un elemento interesante en momentos importantes que después se vuelven buenos recuerdos.

La siguiente parada tendrá que ser en la destilería de alguna bebida nacional para seguir aprendiendo sobre el trabajo tan dedicado que hay detrás, y por supuesto aprender a disfrutar mejor de lo que nuestra tierra también tiene para ofrecer al resto del mundo. 

 

Twitter del autor: @CharlyPi

Fe en el proceso. Creer que por algo pasan las cosas es la manera creativa en que la vida se expresa por sí sola y que nuestra esencia se vuelve cada vez más fuerte, más resiliente

“¿Cómo has podido vivir tanto tiempo y seguir sin entenderlo? Esta obsesión en ti mismo es una vida perdida. Podrías pasar el tiempo haciendo que las cosas sobrevivan, apreciando la naturaleza, fomentando la amabilidad y la amistad, y bailando. Sin embargo, has sido muy afortunado en el amor, si se me permite decir”.

Sólo los amantes sobreviven (2013)

El karma, muchas veces interpretado como una “ley cósmica de retribución”, es un concepto hinduista y budista que se relaciona con el comienzo del ciclo de causa y efecto. La palabra karma (en sánscrito) significa acción. En el budismo se explica que el karma es producido por las intenciones mentales que in-forman a una acción. Existe karma positivo y karma negativo, pero el estado de liberación o nirvana es la ausencia de karma (se utilizan los hábitos positivos para llegar al punto más allá de todo hábito). Según el hinduismo, este fenómeno es una reacción generada por el dios Lama, la cual actúa como una ley de la naturaleza y que es vista como una serie de experiencias activamente cambiantes en el pasado, presente y futuro. 

Según estas doctrinas, el karma existe porque las personas poseen la libertad para elegir entre hacer el bien y el mal, así como para asumir las consecuencias derivadas físicas, verbales, conductuales o mentales. Por esta razón, la ley de causa y efecto permite a las personas liberarse de los cuatro sufrimientos según la doctrina; el del nacimiento, el de la enfermedad, el de la vejez y el de la muerte. 

Existen algunas acciones para fortalecer las experiencias del karma como, por ejemplo, las que te compartimos a continuación: 

– Olvídate de todas las expectativas en torno a la conducta de otras personas. En su lugar, procura practicar la objetividad –comprender que una persona tiene una realidad distinta a la tuya– y actuar tanto con empatía como con simpatía. 

– Reduce la cantidad de ropa en tu armario. Dona toda la ropa que no hayas utilizado en el último año –y que esté en buenas condiciones– y quedarte con aquello que es funcional en el día a día. 

– Deja fluir la creatividad con alguien más joven o más viejo. Pintar, dibujar, hacer marionetas, juego de roles, leer un cuento o simplemente acompañar una tarde. 

– Practica la filantropía –realiza una buena acción sin esperar nada a cambio. Desde dar un abrazo tierno hasta ayudar a realizar una tarea complicada.

– Repite un mantra con el que estemos especialmente conectados. 

– Evita mentir durante 1 día –o un lapso de tiempo considerable. 

– Aprecia la naturaleza: sal a pasear por un parque o haz una excursión, quédate sentado mirando la biodiversidad del lugar, disfruta de los cantos de los pájaros fuera de tu ventana. Se trata de dejarse llevar por el movimiento de la coexistencia. 

– Ignora cualquier provocación de pelea. Al concientizar el momento en que comenzamos a sentirnos irritados y a punto de responder a una pelea, lo mejor es dejarlo pasar con paciencia, compasión y empatía. En caso de ser necesario, respira profundamente varias veces y aléjate del estímulo que te irrita. 

– Ayuda a un desconocido: en la calle, en el transporte público, en el trabajo, en la escuela. Recordaremos que la no acción frente a una injusticia es también es una acción violenta. 

– Ten fe en el proceso. Creer que por algo pasan las cosas es la manera creativa en que la vida se expresa por sí sola y que nuestra esencia se vuelve cada vez más fuerte, más resiliente.