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Corona Sunsets 2017: música al atardecer en un cenote de Tulum

Buena Vida

Por: pijamasurf - 06/15/2017

Corona Sunsets se llevará a cabo en 2 increíbles escenarios este 2017: música y naturaleza en Tulum y San Pancho

En los últimos años México se ha convertido en uno de los destinos favoritos de artistas de primer orden, tanto por su organización de grandes festivales como por la belleza de sus lugares y la bondad del público. La combinación del mar, la selva, los cenotes y la música es lo que Corona Sunsets busca resaltar llevando a cabo una nueva entrega de este festival que se ha realizado en diversas partes del mundo, trayendo lo mejor del EDM a Tulum, México.

El EDM es una corriente de música que se formó a partir de la evolución de la música dance y de pioneros como Robert Moog (el padre del sintetizador que escuchamos en todas partes), Giorgio Moroder y Kraftwerk y algunos otros artistas de los 70 y 80, con un énfasis en los himnos de la música dance. Actualmente ha cobrado una dimensión multitudinaria, llenando estadios donde el público vive estados de euforia colectiva. Algunos de los DJs que se mueven dentro de este género son verdaderas estrellas globales, con un nivel de popularidad sólo comparable con las estrellas de rock y pop. El EDM como se presenta en la actualidad se trata de una experiencia no tanto para escucharse en casa sino para vivirse en una pista de baile, en un estadio o en una playa. Música expresamente hecha para llevar al frenesí del baile y para resaltar la experiencia de comunión.

Este 2017, Corona Sunsets tiene una primera fecha de celebración que es ya inminente: este 17 de junio. Y el lugar es inmejorable: el Cenote Dos Osos, ubicado en Tulum, el corazón de la Riviera Maya. Entre los músicos presentes se encuentran Don Diablo, Thomas Jack, Tensnake, Goldroom, Tom & Collins, Bufi, Rac y otros representantes de lo mejor del EDM mundial. En cuanto a las facilidades para el acceso, el festival pone a disposición de los asistentes dos puntos de salida, en Playa del Carmen y en la propia ciudad de Tulum. Para conocer más sobre este y otros detalles prácticos, te sugerimos visitar el sitio de Corona Sunsets, disponible en este enlace

El festival, además, se encuentra en sincronía con la reciente alianza que se concretó entre Corona y Parley for the Oceans, una organización comprometida con el nada sencillo propósito de liberar de plástico al océano, lo cual implica, entre otras acciones, que este será el primer festival patrocinado por Corona que estará libre de residuos plásticos. Si quieres saber más sobre esto, te recomendamos leer nuestra nota al respecto.

Finalmente, te recordamos que de Tulum el festival viaja a San Pancho, en la Riviera Nayarit, para continuar con esta fiesta de placer, música y playa.

Muy poco se sabe de la vida de Giambattista Tiepolo, pero a luz de la dedicación con que realizó su obra es posible reflexionar sobre el significado que damos actualmente al trabajo

Es posible que para muchos de nosotros el nombre de Giambattista Tiepolo sea desconocido. A diferencia de otros pintores, Tiepolo no pasó a la historia como uno de esos artistas geniales cuya obra se reproduce en tazas y calendarios, o que forma parte de ese catálogo más o menos heterogéneo y amateur de referencias varias que llamamos cultura general. Sobre Tiepolo, además, no flota tampoco el aura de la vida extraordinaria propia del artista; la suya, por el contrario, parece que ocurrió sin sobresaltos, en una suerte de tránsito sencillo o natural entre su taller en Venecia y los palacios adonde lo llamaron para trabajar.

Podría decirse que esto no es importante, pero lo cierto es que en una época como la nuestra, existe cierta tendencia a poner más atención en la vida que en la obra de una persona. De hecho, con cierto ánimo alarmista, quizá incluso podríamos considerar como una hipótesis que ahora ni siquiera hay interés por realizar obra, al menos no como sucedía hasta hace unas décadas y, por supuesto, en otros siglos. La idea de una empresa creativa como En busca del tiempo perdido (escrito en poco más de 50 años), los frescos de la Capilla Sixtina o la 9ª Sinfonía (que a Beethoven le tomó 7 años componer), tiene algo de inadmisible para nosotros que vivimos tan instalados en la tiranía de lo instantáneo y la sed incesante de la recompensa inmediata, distraídos continuamente, adictos a los estímulos que el exterior nos ofrece, como dulces a un niño. Trabajamos, pero únicamente bajo la lógica que se nos ha impuesto, y muy pocos se han atrevido a romper esa regla del tiempo para crear la suya, en donde, por ejemplo, pueda ser posible dedicar años y años a un proyecto sin sentir la necesidad apremiante de obtener una ganancia inmediata.

En este sentido, la figura de Tiepolo ofrece al menos una lección sumamente atractiva y conmovedora con respecto a la relación entre trabajo y vida. Si seguimos la lectura que Roberto Calasso hace en su libro alusivo al pintor, El rosa Tiepolo, nos encontraremos con un hombre que, como hemos dicho, carece del menor asomo de incidente biográfico, como si toda su vida hubiera transcurrido sin ningún otro interés más allá de la pintura.

¿Pero por qué esto puede ser extraño? Quizá porque, a la luz de nuestros hábitos contemporáneos, no podemos creer que algo pueda hacerse sencilla y exclusivamente. En nuestro trabajo, apenas llegamos y buscamos de inmediato otra cosa qué hacer: escuchar música, hablar con un amigo por mensajería instantánea, tener abierto el feed de nuestras redes sociales… Hacemos lo que debemos, sin duda, pero no totalmente entregados a ello, sino a medias, con nuestra atención dividida, con nuestros recursos fragmentados. ¿Qué sería de nuestro trabajo si tuviéramos la disciplina de estar plenamente enfocados en su realización?

Se dirá, casi como reacción inmediata, que si estamos distraídos en nuestro trabajo, o en busca constante de un estímulo paralelo a las labores cotidianas, es porque éste no nos gusta o no nos entusiasma por completo. Esta, sin embargo, es sólo una respuesta aprendida por una generación que se formó en la necesidad aparente de que todo debe ser siempre emocionante y todo debe ser siempre satisfactorio. ¿Por qué no sería posible trabajar y ya?

El ejemplo de Tiepolo, en este sentido, es revelador. Más allá de la libertad de interpretación que permite la inexistencia de datos biográficos, su obra es testimonio de la posibilidad de esa entrega concentrada al trabajo, sin adjetivos de ningún tipo. No el trabajo elegido, ni el trabajo impuesto, ni el trabajo obligado, ni el trabajo soñado. El trabajo y nada más.

Una de las pocas reflexiones que Tiepolo dedicó al arte revela ese pragmatismo que, incluso en una actividad creativa, es posible tener frente al trabajo. Según una nota más bien marginal que Calasso recupera en su libro, a Tiepolo alguna vez se le escuchó decir que “[el] Pintor debe siempre tender a lo Sublime, a lo Heroico, a la Perfección”, pero sólo porque de esa manera su talento se consolidará lo suficiente como para atraer riqueza, fama y, por encima de todo, más trabajo.

Y no es que Tiepolo fuera ajeno a dichas categorías (lo Sublime, lo Heroico y la Perfección), pero si seguimos la lectura que Calasso hace de su obra, podemos colegir que justo porque las entendió a plenitud, comprendió también que si tenían un lugar en su época era el de cualidades aledañas a su trabajo, pero no encima de éste.

Para nosotros que aprendimos a necesitar trabajos “creativos y “desafiantes”, para quienes persiguen la fantasía de que el trabajo debe conllevar la satisfacción de la vida, Tiepolo parece ofrecer una alternativa quizá sencilla pero, por eso mismo, olvidada en nuestro horizonte: la posibilidad de trabajar sin distracciones, sea alguna de éstas nuestro feed de Facebook o la ensoñación peregrina de tener “un trabajo que importe”. 

 

Twitter del autor: @juanpablocahz

Del mismo autor en Pijama Surf: El tiempo sin tiempo: una reflexión, a la luz de Baudelaire, sobre la eternidad consumista en que vivimos