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Sobre cómo superar el rechazo social, según un psicópata

Buena Vida

Por: PijamaSurf - 06/15/2017

De acuerdo con el doctor James Fallon, neurocientífico de la Universidad de California, el rechazo puede provocar malestar si uno le brinda importancia

Entre las necesidades más básicas del ser humano se encuentra el gregarismo, aquel que promueve la cercanía entre las personas para su supervivencia, así como la necesidad social de aceptación, que nace a través del deseo de formar parte de un grupo social –principalmente uno que brinde seguridad, apoyo o incluso superioridad. Estos dos elementos proveen la capacidad de sentirse identificado con un entorno. ¿Qué pasa, entonces, cuando nos enfrentamos al rechazo?

En su momento el escritor Oscar Wilde sentenció que “Cuando la gente está de acuerdo conmigo siempre siento que debo de estar equivocado”, refiriéndose a la necesidad de cuestionar la credibilidad de una sociedad considerada como enferma. Si bien la ovación total puede provocar un placer inmediato, el rechazo posee una mayor eficacia en función de la introspección, evolución y trascendencia. No obstante, lidiar con el rechazo puede ser doloroso y abrumador. 

De acuerdo con el doctor James Fallon, neurocientífico de la Universidad de California, el rechazo puede provocar malestar si uno le brinda importancia. Para llegar a esa conclusión, Fallon ha investigado en torno a la empatía en la mente de la psicopatía: asumiendo que en este trastorno de personal existe nulo interés en el otro, ¿qué lecciones puede dar ello sobre cómo ignorar un insulto? 

Fallon, siendo él mismo un psicópata socialmente funcional, considera que el gran problema del psicópata es que no le importa nada, pues “Sólo sé que puedo hacer cualquier cosa que quiera y algo mejor aparecerá”. Sin embargo, comprender que todo tiene que ver con las probabilidades y porcentajes, ayuda a reducir la presión tanto de la toma de decisiones como de la necesidad de aceptación por parte de otras personas:

Por ejemplo, si pienso en que algo está en contra mía en alrededor 20:1, pondré 20 versiones diferentes para asegurarme de conseguir lo que quiero. Hacer eso ayuda a alcanzar las expectativas. Si las probabilidades son 20:1 y sólo lo pones en un intento, entonces no puedes enfadarte si no funciona.

Esto implica programar las expectativas tanto de éxito como de fracaso en tres diferentes maneras, entre lo que es más y lo que es menos probable. Tener la habilidad de contemplar por ejemplo que, en un grupo de 100 personas, habrá unas que tiendan a la aceptación y otras al rechazo de un nuevo integrante, por lo que aceptar que no todos estarán de acuerdo facilita el crecimiento y la evolución de este nuevo personaje. 

Una vez considerando esta posición Fallon recomienda cuestionarse “¿Por qué alguien me rechazaría?” en vez de “¿Por qué no estoy siendo aceptado o valorado?”, pues si uno es consciente de las propias habilidades y capacidades (por ejemplo, él considera lo siguiente sobre sí mismo: “soy más inteligente y más capaz que una gran parte de las personas. No creo ser mejor persona, sólo soy más capaz y tengo mejores insights. Pero no me creo superior moral ni espiritualmente”) será mucho más fácil cuestionarse si el grupo del que se pretende formar parte no es el que está mal:

¿Estoy buscando a la persona equivocada, la agencia equivocada, al editor equivocado? ¿Estoy tratando de alcanzar una meta equivocada? Siempre se trata de mejorar el objetivo y la técnica, o de conocer si se está cazando la cosa equivocada. Eso es todo. Cuando yo me siento rechazado, me siento mal durante 2 segundos, y después pienso: “Oh, ¿cómo puedo arreglarlo?”

Para condicionar al cerebro con este pensamiento es indispensable disminuir la estimulación en la corteza cingular mediana. Ésta es una región asociada con el sentimiento de miedo y dolor al rechazo constante, y se cree que suele estar completamente desactivada en el caso de la psicopatía. De acuerdo con Fallon, la psilocibina, un compuesto que existe en los hongos alucinógenos, ayuda a reducir el miedo psíquico y el dolor del rechazo social:

Hay una investigación que salió el año pasado en donde se mostraba que una droga podía reducir ambos síntomas. Esto en un experimento con pacientes de cáncer que tenían miedo a morir. Ellos tenían el sentimiento de “Voy a morir y no hay nada después de la muerte”. Esta duda existencial. Pero cuando se les brindó psilocibina, el miedo desapareció.

Volver a lo manual y lo artesanal: un remedio contra la ansiedad y depresión de nuestra época

Buena Vida

Por: Pijama Surf - 06/15/2017

Las actividades manuales generan dopamina, favorecen el estado de mindfulness y el dar valor a "lo pequeño y lo cotidiano"

La simplicidad es un lujo que debemos cultivar ahora más que en ninguna época. La sobreestimulación de la publicidad, los gadgets, la vida digital, han hecho que pasemos horas frente a un dispositivo consumiendo información, en el mejor de los casos propositiva, pero la mayoría de veces perdemos el tiempo observando hasta en tiempo real la vida de otras personas. Y cada vez más, hemos perdido la capacidad de asombro por las cosas cotidianas.

Como en ninguna otra época, la era digital nos ha alejado también de las actividades manuales, las hemos dejado en el plano de aquello que preferimos pagar a alguien más por que lo haga: asear la casa, regar o cuidar las plantas, usar nuestro ocio para algo creativo que involucre nuestra atención y la reconfortante repetición de movimientos (como tejer, dibujar, o simplemente, remendar  un calcetín); arreglar aquello que se ha descompuesto sin pensar a los dos segundos en sustituirlo por uno nuevo.

Y más allá de la superficialidad que conlleva encerrarnos en eternos lapsos de consumo de pseudoinformación por medio de nuestros dispositivos, existe un factor que estamos perdiendo de por medio: las cualidades terapéuticas que resultan de hacer algo con nuestras propias manos. En general, este tipo de actividades requieren de nuestra atención (por lo que se piensa, pero sólo como desde lo lejos, por lo cual es muy relajante para la mente), pero, además, al hacer algo manual tu mente genera dopamina, la hormona de la recompensa, lo cual es muy placentero. Estas actividades propician un estado similar al mindfulness.

Te compartimos algunos beneficios de actividades manuales que hemos estado delegando y que son perfectas para dejar de sumergirte en la sobreinformación y tener un momento contigo de manera que se reduzca la angustia, el estrés, la depresión y otras emociones que son propias de esta acelerada época:

 

Cocinar

Para la psicóloga Lisa Bahar, una de sus más recurrentes recomendaciones a sus pacientes es cocinar, ya que de este modo se centran en el momento presente pero rodeados de estímulos. Al hacer una ensalada, por ejemplo, “Comienza observando la piel los insumos, el color, la textura, el olor”, recomienda. Está comprobado que cocinar (sin prisas) reduce el estrés y promueve el disfrute del momento.

 

Hacer jardinería

Están tan probados los beneficios de la jardinería para la mente que, de hecho, ha nacido una terapia llamada horticultura y se ha desarrollado para ayudar a personas con problemas psiquiátricos. Contribuye enormemente a disminuir la ansiedad, y hará que descanses mejor cuando duermes.

 

Tejer

El movimiento repetitivo de tejer, en mancuerna con el sentimiento de crear algo, hace que el cuerpo genere dopamina (el neurotransmisor de la recompensa), endorfinas (que producen una sensación de bienestar, liberadas también durante el ejercicio) y serotonina (asociada con el buen humor). Los beneficios de tejer se han vinculado a los de la meditación. 

 

Colorear

Esta lúdica actividad promueve el estado de atención plena (mindfulness) y ayuda a reducir el estrés. Además, como lo advirtió Jung en su momento, dibujar y colorear figuras como mandalas es una poderosa herramienta de sanación y, también, de relajación y lucidez. Te recomendamos este libro de ocultismo para colorear.

 

Ahora, si bien todo ello te ayudará a volver a la simplicidad, hay que recordar que la vida son muchos los momentos agridulces, y lo más necesario para tener una mejor calidad de vida es darle significado con lo que verdaderamente vale; la simplicidad es, sin duda, un buen comienzo.