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Con esta naturaleza se convive todos los días en Japón (FOTOS)

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 11/14/2017

Kunito Imai es un fotógrafo que en los últimos años se ha dedicado a capturar la vida natural de Tokio y sus alrededores

Japón es un país cuya cultura podemos asociar, entre otras muchas cualidades, con cierta singular delicadeza. Su poesía, su forma de practicar una religión como el budismo, incluso algunas de sus prácticas de comportamiento más cotidianas.

Esta característica encuentra un correlato en la naturaleza del país, lo cual podría parecer en un momento sorpresivo o inesperado pero quizá, si lo pensamos mejor, es totalmente coherente si consideramos que en no pocas ocasiones las obras mayores de la creatividad humana han nacido de la observación de la naturaleza.

Las imágenes que compartimos son obra de Kunito Imai, un fotógrafo amateur que desde hace algunos años se ha dedicado a capturar con su cámara la vida natural de Japón. 

Ante la calidad de las imágenes es difícil hacer coincidir ambos rasgos –amateur y “desde hace algunos años”– pero, según cuenta él mismo, sólo cuando cumplió 40 años de edad (en el 2001) se atrevió a retomar el sueño que tuvo en su juventud de convertirse en fotógrafo de la vida salvaje, sin ninguna formación previa y armado con nada más que su cámara y su intuición. Poco a poco fue refinando su técnica y, junto con el estudio del efecto de sus fotografías en redes sociales, llegó a delinear su estilo, preferencias y más.

El haiku es sin duda una de las formas poéticas más conocidas de Japón, a la cual muchos identificamos con la métrica silábica de sus versos (5-7-5). No siempre se sabe que otra de sus cualidades canónica es que el haiku suele tener una alusión a la estación del año o al entorno natural en que fue compuesto. 

De manera afín, Imai considera a sus fotografías haikus visuales, en los que no está exenta la influencia de pintores como Monet, a quien admira y quisiera emular por el manejo que hizo de la luz en sus obras. “Aprendí más del impresionismo que de la fotografía”, declaró Imai en una entrevista.

Cabe mencionar asimismo que muchas de sus imágenes provienen de paseos que el fotógrafo realiza en Tokio o sus alrededores, en donde la naturaleza no está en contradicción con el modus vivendi de una gran metrópoli. De hecho, Kunito asegura que ahora se observa más vida natural en su ciudad que hace 30 años, cuando él era niño.

Imai –que se encuentra en Instagram como @ikunito– se ha convertido ahora en un fotógrafo que comienza a ser considerado profesionalmente. Y justificadamente, pues sus imágenes han llegado a ser tan refinadas que nos entregan una idea cabal de la delicada naturaleza de Japón.

 

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Reaparece el cuervo alalā en Hawái después de 1 década de su extinción

Ecosistemas

Por: PijamaSurf - 11/14/2017

Amenazado por la pérdida de hábitat (relacionada con el incremento de campos de café y frutas) y las infecciones causadas por la introducción de depredadores como gatos, ratas y mangostas, el alalā desapareció de los bosques hawaianos desde el 2002

El mundo no sólo se enfrenta a las crisis sociopolíticas que impactan en las numerosas sociedades de la actualidad, sino también a la crisis medioambiental que ha reducido la biodiversidad y la calidad de los ecosistemas en numerosas regiones. Guerras, enfrentamientos armados, incendios, sequías y extinción de especies, son las noticias que más inundan los medios de comunicación a lo largo de nuestros días.

Sin embargo, poco a poco han ido ganando sitio las crónicas de renacimiento y empoderamiento tanto social como ecológico. Historias como la salvación de la vaquita marina en México, del oso panda en Asia y una especie de cuervo en Hawái, renuevan la esperanza de que hay mucho por hacer y por mejorar.

Retomamos el ejemplo del cuervo alalā, una especie endémica de Hawái que regresó de la extinción en la vida salvaje. Amenazado por la pérdida de hábitat (relacionada con el incremento de campos de café y frutas) y las infecciones causadas por la introducción de depredadores como gatos, ratas y mangostas, el alalā desapareció de los bosques hawaianos desde el 2002. Afortunadamente, un equipo de conservacionistas logró hacer que el vuelo de esta especie volviera a revolotear en el mundo salvaje de la Reserva Natural Pu’u Maka’ala.

Seis de estas aves fueron liberadas en la reserva natural; entre ellas, dos hembras y cuatro machos. La idea es observar su proceso de adaptación a este nuevo ambiente salvaje, para entonces liberar a otras dos hembras y otros tres machos. Se trata de un proceso largo, pues la experiencia ha señalado la vulnerabilidad de los alalās a las tormentas de invierno y al halcón hawaiano.   

Se trata del último paso de una campaña que pretende ayudar al alalā a reclamar su hábitat ancestral, contemplando numerosos factores que influyen en la supervivencia de este animal, como cambiar la temporada y el lugar de la liberación (para evitar las tormentas), hacer el proceso en pequeños grupos sociales de machos y hembras, y mejorar el programa de entrenamiento antidepredador para enseñar a las aves rescatadas a sobrevivir ante los depredadores.

Por esta razón, el equipo encargado del proyecto considera que aunque se superó el conflicto inicial de la extinción, aún queda mucho trabajo que hacer. Se trata de una misión que requiere abundante tiempo y perseverancia, fomentando los recursos para asegurar la supervivencia de cualquier especie en peligro de extinción. Por ahora, los centros Keauhou y Maui Bird Conservation, administrados por San Diego Zoo Global, mantienen a salvo a 115 ejemplares de esta especie que irán liberando poco a poco hasta garantizar su supervivencia en un período a corto, mediano y largo plazo.

La reaparición de los alalā permitiría la regulación de todo el bosque, pues su función en la cadena alimenticia no es sólo moderar los niveles de frutas nativas sino también dispersar las semillas de las plantas endémicas de la región. Esto permite facilitar la recuperación de todo un ecosistema que se encuentra en constante riesgo ante la presencia invasiva de un capitalismo exacerbado, un egoísmo que envenena sin miedo a las pérdidas de la naturaleza.

Este es el momento en que las aves fueron liberadas y conocieron, por primera vez, la belleza de un hogar propio: