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La fascinante respuesta del físico Richard Feynman a por qué se atraen los imanes

Ciencia

Por: pijamasurf - 11/17/2017

Explicar el magnetismo nos lleva por un túnel de realidad hacia preguntas fundamentales de la naturaleza y de la epistemología en general

Richard Feynman no sólo fue uno de los grandes físicos del siglo XX, fue una de las grandes mentes. Su curiosidad, inteligencia y capacidad de educar a la gente sobre los temas arcanos de la ciencia fue difícil de superar. Sin embargo, el mismo Feynman notó que nuestra capacidad de explicar y entender no alcanza a abarcar la realidad de la física. Famosamente señaló: "es seguro decir que nadie realmente entiende la física cuántica".

En gran medida, Feynman ganó el Premio Nobel por su explicación matemática de la fuerza electromagnética. En este video (subtitulado) vemos cómo un entrevistador le pide que explique algo que parecería más sencillo de lo que es: por qué se atraen los imanes. Claro que la respuesta involucra entender el magnetismo e incluso la electricidad, fuerzas estrechamente ligadas. El problema es que explicar esto en palabras no es fácil. La respuesta de Feynman, como un argumento teórico, sin embargo, es fascinante.

El magnetismo y la electricidad son fuerzas fundamentales que en realidad se usan para explicar todos los fenómenos cotidianos -como por qué la mano no atraviesa la silla- pero no podemos utilizar otras cosas cabalmente para explicar estos fenómenos justamente porque son fundamentales y estaríamos usando cosas que son derivadas o secundarias en los procesos que experimentamos. Asimismo, explicar un fenómeno natural conlleva prácticamente explicar la totalidad del universo, así que debemos satisfacernos con metáforas que no comunican lo que es. El lenguaje no puede describir con exactitud la física más profunda. De alguna manera, los físicos que dominan las matemáticas tienen un entendimiento privilegiado; no obstante, no lo pueden comunicar a personas que conocen las mismas matemáticas. Pero, al decirnos esto, Feynman nos da una clase magistral de razonamiento.

Aquí parte de lo que dice:

¿Por qué se expande el agua cuando se congela y otras sustancias no? ¿De acuerdo? No estoy contestando a tu pregunta pero te estoy explicando lo difícil que es la pregunta del por qué. Debes saber qué es lo que se te permite entender, y lo que admite ser entendido y conocido, y aquello que no lo es. Habrás notado en este ejemplo que entre más pregunto por qué –se pone interesante después, mi idea es que entre más profundo se vuelve más interesante la cosa, y puedes incluso ir más lejos y decir: “¿por qué cayó cuando se resbaló?”. Esto tiene que ver con la gravedad y se relaciona con los planetas y todo lo demás; no importa, ¡sigue y sigue!

Cuando, por ejemplo, preguntas “¿por qué se repelen dos imanes?”, hay muchos niveles diferentes. Depende de si eres un estudiante de física o una persona común que no sabe nada del asunto. Si eres alguien que no sabe nada de esto, lo único que puedo decirte es que la fuerza magnética causa que las cosas se repelan. Y lo que sientes es esa fuerza. Pero contestarías, “qué raro, porque no siento esa fuerza en otras circunstancias… cuando los volteo, los imanes se atraen”.

Hay una fuerza análoga: la fuerza eléctrica, que también es el mismo tipo de pregunta y también es muy extraña. Pero no te preocupa en absoluto el hecho de que cuando recargas tu mano en una silla te detiene, te repele. Al analizarlo, hemos descubierto que es, de hecho, la misma fuerza, la fuerza eléctrica (no la magnética en este caso), pero son las mismas repulsiones eléctricas que están implicadas en mantener tu dedo afuera de la silla, todo está hecho de… es fuerza eléctrica en detalles minúsculos, microscópicos (hay otras fuerzas también involucradas, pero están conectadas a la fuerza eléctrica).

Resulta que las fuerzas magnética y eléctrica, que quiero usar para explicar este evento (esta repulsión), es lo que a fin de cuentas es la cosa más profunda y tenemos que detenernos aquí, pero podemos explicar muchas otras cosas que parecerían…, que todo mundo acepta. Sabes que no puedes pasar tu mano a través de la silla; eso se da por hecho. Pero que no puedas pasar tu mano a través de la silla, cuando se examina de cerca, ¿por qué ocurre? Porque involucra las mismas fuerzas repulsivas que aparecen en los imanes.

La situación, entonces, es tener que explicar “¿por qué en el caso de los imanes la fuerza alcanza una mayor distancia que lo ordinario?”. Eso tiene que ver con el hecho de que en el hierro todos los electrones tienen el spin en la misma dirección, todos se alinean y amplían el efecto de la fuerza, hasta que es tan grande como para sentirla a la distancia. Pero es una fuerza que está presente todo el tiempo y es muy común: es una fuerza primordial (o casi, podría ir todavía un poco más atrás si quisiera ser más técnico). Pero en un nivel básico, sólo te puedo decir que es una de las cosas que debes entender como un elemento del mundo, la existencia de la repulsión magnética (o atracción magnética).

No puedo explicar la atracción en términos de otra cosa que sea familiar para ti. Por ejemplo, si decimos que los imanes se atraen como si estuvieran conectados por una liga elástica, te estaría haciendo trampa, porque no se comportan como las ligas elásticas; estaría en problemas: pronto me preguntarías sobre la naturaleza de la liga. Y en segundo lugar, si tuvieras suficiente curiosidad me preguntarías, “¿por qué las ligas elásticas se estiran y regresan a su forma anterior?”. Tendría que acabar explicando eso en términos de las fuerzas eléctricas, que son las mismas cosas que traté de explicar con la liga elástica. Hubiera sido un gran engaño, como ves. Así que no voy a poder responder a tu pregunta de “¿por qué se atraen los imanes?”, fuera de decirte que lo hacen, y señalarte que ese es uno de los elementos en el mundo entre diferentes fuerzas: hay fuerzas eléctricas, fuerzas magnéticas, fuerzas gravitacionales y otras; y estas son algunas de las partes.

Traducción: IEH

Beber alcohol te ayuda a hablar mejor un idioma extranjero, según este estudio

Ciencia

Por: pijamasurf - 11/17/2017

¿Quieres mejorar tu habilidad oral en otro idioma? Este estudio aporta una sugerencia interesante

El alcohol es bien conocido por su efecto de desinhibición. Esa alegría que parece sobrevenir después de unos cuantos tragos no es otra cosa más que el triunfo del alcohol sobre nuestras inhibiciones, esto es, sobre nuestros miedos, angustias, ansiedades, preocupaciones, limitaciones y así sucesivamente. Triunfo parcial y efímero, es cierto, una victoria pírrica, pero triunfo a fin de cuentas, aunque sea sólo por unos momentos.

Pero más allá de situaciones más o menos comunes en las que el alcohol hace de las suyas (la fiesta, el cortejo, etc.), quizá no sería mala idea comenzar a explorar ese beneficio potencial en otras circunstancias a las que no solemos asociarlo. Por ejemplo: la práctica de un idioma extranjero.

Al menos así lo sugiere un estudio publicado recientemente sobre el efecto del alcohol en la capacidad de hablar un idioma distinto al nativo.
Investigadores de la Universidad de Liverpool, el King’s College London y la Universidad de Maastricht (Países Bajos) reunieron a 50 estudiantes de esta última universidad, cuya lengua materna es el alemán pero que asisten a cursos impartidos en holandés. Los 50, cabe mencionar, habían aprobado un examen de competencia en dicha lengua.

El experimento diseñado por los científicos consistió en que cada uno de los estudiantes tuvo una conversación breve y sencilla con otra persona en holandés. Sin embargo, a la mitad de ellos se les dio de beber agua antes de la entrevista y a la otra mitad una bebida alcohólica (equivalente a una pinta de cerveza). Además, al terminar, se pidió a cada estudiante que calificara su propio desempeño con la lengua.

En una segunda fase, dos personas cuyo idioma nativo era el holandés escucharon las grabaciones de estas pláticas y evaluaron el manejo del idioma de los participantes, esto sin saber que algunos de ellos habían bebido alcohol poco antes de hablar.

Al reunir los resultados, los investigadores encontraron que, en general, el alcohol no había afectado la evaluación que los estudiantes hicieron de sí mimos, es decir, no se mostraron ni más confiados ni más complacidos con su manejo oral del holandés.

No obstante, de acuerdo con la evaluación externa, el desempeño sí fue distinto. En el caso de los estudiantes que bebieron alcohol antes de la conversación, los nativos holandeses que escucharon esas grabaciones notaron sobre todo una mejor pronunciación en las palabras y una mayor elocuencia, en comparación con quienes bebieron agua. En otros aspectos como la gramática, la amplitud del vocabulario o la capacidad de argumentación, la calificación fue muy similar en ambos grupos.

Ante estos resultados, los investigadores hacen un par de acotaciones. En primer lugar, una especie de alerta de moderación, pues aunque el efecto desinhibidor del alcohol parece mejorar la fluidez en un idioma extranjero, en dosis mayores puede provocar justo lo contrario.

Asimismo, en el caso de las circunstancias de este estudio, sus autores dicen no poder saber si dicha mejora se debe al efecto que el alcohol provoca en el cuerpo o si se trata más bien de un fenómeno psicológico, y si es más bien esto último, ¿funcionaría también el efecto placebo? Es decir, si una persona cree que bebió alcohol, ¿también hablaría mejor en un idioma extranjero? 

En este sentido, los investigadores reconocen la existencia de la “ansiedad del idioma” (language anxiety), por la cual los pensamientos y emociones de una persona afectan su habilidad para manejar un idioma distinto al nativo.

Como vemos, la investigación (que puede encontrarse en este enlace) se abre a más preguntas en torno a este fenómeno. Por el momento, si estudias una lengua y quieres mejorar tu capacidad de hablarla, puedes considerar beber antes una cerveza u otro trago de tu preferencia.

 

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