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Un estudio llevado a cabo por investigadores británicos encontró que Instagram es, entre las 5 redes sociales más populares, la más nociva para la salud mental

Un importante estudio realizado en el Reino Unido por investigadores de la Universidad de Cambridge y miembros de la Royal Society for Public Health evaluó las experiencias que tienen jóvenes de 14 a 25 años en las cinco redes sociales más populares. La investigación, titulada #StatusOfMind, sondeó el impacto que tienen estas plataformas en mil 500 personas, midiendo 14 asuntos relacionados al bienestar como ansiedad, depresión, soledad, calidad de sueño, autoexpresión, identidad, imagen corporal, relaciones en el mundo real, construcción de comunidad, bullying, miedo a perderse algo (FoMo: fear of missing out), conciencia y entendimiento de las experiencias de las demás personas, soporte emocional y acceso a información de salud confiable. Como se puede ver, el estudio fue bastante amplio y tomó en cuenta cosas positivas y negativas, todas relacionadas con el bienestar integral de una persona en relación con el uso de las redes sociales. 

En líneas generales, este fue el ranking de positivo a negativo:

YouTube

Twitter

Facebook

Snapchat

Instagram

Las principales razones por las cuales YouTube alcanzó la mejora evaluación tienen que ver con que recibió buenas marcas por brindar información sobre las experiencias de los demás y proveer información valiosa de salud, así como por fomentar la autoexpresión y disminuir el sentimiento de soledad, ansidedad y depresión de los usuarios. 

En contraste, los usuarios de Instagram tuvieron registros altos de depresión, ansiedad y sobre todo, de sentirse inadecuados (mala imagen corporal y la ansiedad asociada a ello). Uno de los participantes dijo: "Instagram fácilmente hace que las niñas y las mujeres sientan como si sus cuerpos no son suficientemente buenos, ya que las personas añaden filtros y editan sus imágenes para verse 'perfectos'". Esto genera una expectativa irreal de la belleza corporal y una sensación de ansiedad más o menos constante, al hacer pensar a las mujeres que para tener una vida genial deben conseguir un cuerpo que es más o menos imposible -pues ni siquiera las mujeres que admiran lo tienen realmente-. 

En general, se encontró que todas las redes sociales impactan negativamente en la calidad del sueño, ya que el uso de pantallas en la noche suele perturbar los ciclos naturales del sueño y los usuarios entran en las llamadas "binges" o sesiones largas y hasta adictivas de uso.

Shirley Cramer, directora ejecutiva de la Royal Society for Public Health, señaló que "las redes sociales han sido descritas como más adictivas que el alcohol y el tabaco, y están actualmente tan arraigadas entre los jóvenes que ya no es posible ignorar sus efectos cuando se discute la salud mental de los jóvenes". En los últimos 25 años, en países como Inglaterra o Estados Unidos, la ansiedad ha subido hasta en un 70%, lo cual se vincula con las nuevas tecnologías y especialmente con las redes sociales. Todo esto evidentemente justifica esta investigación:

Es interesante notar que Instagram y Snapchat obtuvieron el ranking de las peores plataformas para salud mental y bienestar -ambas basadas sobre todo en imágenes, lo cual sugiere que pueden estar provocando imágenes de insuficiencia y ansiedad en los jóvenes-.

Esto claramente sugiere que pasar el tiempo viendo imágenes sexys o de instantes perfectos y mayormente triviales, aunque en el momento puede generar un poco de dopamina, suele traducirse en depresión y ansiedad.

Hay que decir que las redes sociales no son completamente tóxicas para las mentes de los jóvenes, pues tienen ciertamente cualidades positivas. El estudio remarcó sobe todo que proveen medios para la autoexpresión y para la comunicación de cosas personales que tal vez no se comunicarían en el mundo no virtual. Lo interesante es que la mayoría de los jóvenes son conscientes, en el Reino Unido al menos, de que las redes sociales pueden ser malas para la salud si no se usan bien. Conciencia que, obviamente, no es equivalente a saber usarlas de tal forma que no sean tóxicas. Los jóvenes dicen que pueden ser muy artIficiales (pues en ellas tienes a personas pasando 1/2 hora para encontrar la foto perfecta para la actividad más trivial), muy superficiales, que pueden generar envidia, que pueden hacer perder el tiempo, que las personas se comparan ahí y que buscan escalar socialmente en base a imágenes falsas de la realidad y demás. 

El reporte recomienda que estas redes sociales generen en un futuro un pop-up que advierta cuando una persona ha realizado un uso excesivo -algo que, notablemente, el 71% de los jóvenes vería con buenos ojos, pero que difícilmente será desarrollado por estas plataformas, a menos de que sean obligados por los gobiernos-.

 

Aquí puedes consultar la investigación completa

500 años después de Lutero, un llamado a reformar y cuestionar el enorme poder de los gigantes de la tecnología

La tecnología se ha convertido en la religión tácita de nuestros días. Sus productos y los hábitos que genera se han esparcido por todo el mundo, como la más exitosa "evangelización" en la historia de la humanidad. Y es que aunque no parecen enarbolar explícitamente una ideología, todos los productos o plataformas y las conductas alrededor tienen una ideología implícita. "Salirse de lo que experimentamos como ideología, es la misma forma de nuestra esclavización a ella", dice Zizek, haciendo referencia a la perfecta reproducción de la ideología bajo el disfraz de su ausencia. Como Hollywood antes, Silicon Valley es también un "aparato de estado ideológico", usando el término de Zizek. Las ideologías que están codificadas en la tecnología moderna son el consumismo, el materialismo, la alienación, la automatización y el utilitarismo. 

John Naughton ha escrito un importante artículo en The Guardian y un manifiesto en el que considera que estamos en un punto de inflexión, en el cual necesitamos una especie de Martín Lutero para contrarrestar el excesivo poder que tiene la "iglesia de la tecnología". Como el dios cristiano, Google, Facebook, Apple, Amazon, Microsoft, saben todo de nosotros y son capaces de:

moldear nuestras políticas,  incrementar nuestro apetito, aflojar nuestra lengua, aumentar nuestro pánico moral, y mantenernos entretenidos (y así pasivos)... Nos involucramos con diferentes medios digitales unas 150 veces al día y, con cada momento de contacto, añadimos a la insondable riqueza de este sacerdocio. Y lo adoramos, porque de alguna manera, estamos hipnotizados por él.

Naughton señala que es sumamente difícil mostrarle a las personas, que están enganchadas por el deslumbrante poder de la tecnología, que lo que está ocurriendo puede ser peligroso para su más esencial humanidad. Sin embargo, alguien alguna vez hizo algo similar. Un 31 de octubre hace 500 años, Lutero pegó en la puerta de una iglesia sus 95 tesis, desafiando no sólo la teología de la iglesia sino también su modelo de negocios. Este acto acabó creando una revolución en las creencias religiosas del mundo occidental y fue un fuerte golpe a la autoridad de la iglesia católica. Lutero entendió el nuevo ecosistema de la imprenta y así logró esparcir su mensaje -su meme; atacar al poder en dos formas, su ideología y su modelo económico o modelo de negocios; sin estos dos, el ataque no será muy efectivo. 

Naughton, como muchos más, fue al principio del Internet un entusiasta de esta nueva tecnología, pensando que la libertad de información que suponía iba a a modificar positivamente el mundo, que era una fuerza para distribuir conocimiento y libertad. Pensaba que iba a cambiar el mundo:

Estábamos en lo cierto en algo: sí cambió el mundo, pero no como esperábamos. Las mismas estructuras de poder despertaron, se reafirmaron y tomaron control de la tecnología. Una nueva generación de gigantes corporativos surgió y llegó a detentar un enorme poder. Vimos cómo millones -y luego miles de millones- de personas alegremente entregaron su información personal y sus huellas en línea para que esto fuera monetizado por estas compañías. Vimos cómo las personas, cuya creatividad pensábamos que iba a ser liberada, en cambio hicieron de la red un canal de TV billonario y se transformaron en una generación de activistas de sofá. Vimos a gobiernos, que al principio se encontraban dormidos en relación al Internet, desarrollar la más completa máquina de vigilancia de la historia humana. Y nos preguntamos: ¿cómo la mayoría de los ciudadanos parecían tan poco alarmados por las implicaciones de todo esto -que el mundo estaba aparentemente marchando sonámbulo hacia una pesadilla? ¿Por qué las personas no pueden ver lo que está pasando? ¿Y qué hace falta para que hagan algo al respecto?

Tal vez la tecnología digital y sus "CEOs gurús" no puedan compararse con la iglesia católica todavía, pero el enorme poder que están detentado, sin contrapeso y sin ninguna base moral sólida, es sin duda algo alarmante. El peligro de esto ha sido ya anticipado por analistas como Evgeny Morozov o Yuval Noah Harari, entre otros. Este último, en su libro Homo Deus, plantea un escenario posible en el que la élite que controla la tecnología logra aumentar sus capacidades biológicas y cognitivas y crea un sigma o una brecha insalvable en la humanidad, siendo esta élite similar a los dioses y siendo el pueblo una especie aparte, similar a animales de carga que proveen la fuerza bruta para realizar el sueño de divinización de los elegidos por el gran dios de silicio. 

Así las cosas, Naughton ha creado un sitio en el cual, desde el 31 de octubre, 500 años después, ha pegado 95 tesis que cuestionan el paradigma tecnoeconómico y tecnoideológico actual, haciendo críticas puntuales a las diferentes corporaciones y proponiendo algunas alternativas. Aquí el enlace: http://95theses.co.uk/