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Esto que brilla en el aire: novedades de poesía para niños y jóvenes en México

Libros

Por: Adolfo Cordova - 12/13/2017

Este es un recorrido para mirar, leer y asombrarse con la diversidad y vitalidad de la creación poética y gráfica en nuestro país

   En 2017 una docena de libros de poesía ilustrada fue publicada en México. Este es un recorrido para mirar, leer y asombrarse con la diversidad y vitalidad de la creación poética y gráfica en nuestro país. Tanto formas clásicas de la lírica de tradición popular infantil, que mantienen vigente esta antigua vía para acercar la poesía a los primeros lectores, como versos libres de métrica y sin rima, que ofrecen nuevas músicas verbales y actualidad a las publicaciones. Igual de notable y variada es la ilustración que extiende y acompasa las palabras mientras combina técnicas y lenguajes como el cómic, la fotografía y el minimalismo.

Si bien es cierto que frente a la narrativa la muestra de poesía es tan acotada que cabe en una sola entrada, también es cierto que lo poco que se publica pareciera pelear por su lugar, ganárselo por mérito propio y brillar entre el resto.

He pasado los últimos dos años estudiando y leyendo especialmente la poesía para niños y jóvenes que se publica en Iberoamérica. Aunque sabemos que se publica más novela y cuento (en libro álbum) e incluso libro informativo, la relación cantidad y calidad entre los nuevos libros de poesía pareciera más equilibrada. Este año, por ejemplo, se publicaron unos doce nuevos libros de poesía para niños y jóvenes en México. Si pensamos que una sola editorial con colecciones infantiles y juveniles puede poner en circulación hasta 50 novedades al año, suena a que es poco, pero en un mundo menos saturado de libros, doce títulos al año, uno por mes, sonaría razonable, sobre todo si notamos que cada título tiene algo sobresaliente y que ninguno fue una compra de derechos. Es decir, pocos pero buenos, hechos en Hispanoamérica y muchos de ellos tomando riesgos formales y temáticos. Esa fue mi sorpresa cuando la CANIEM me pidió que preparara este recorrido con las novedades para su encuentro nacional de libreros, editores y bibliotecarios en la pasada FILIJ. Entonces me enviaron 10, acá agregué dos más que encontré después. Brilla la poesía en México. Juzgue usted con este recorrido encadenado, como en retahíla, de poesía inagotable, que ganó la batalla.

 

1. Empezamos con un título de Ramón Iván Suárez Caamal, uno de los poetas más prolíficos y premiados de México. En su poemario Malaika (Nave de papel, 2017), dedicado a su nieta e ilustrado por Karla Moo, rinde homenaje a la cultura afrocaribeña en México, con poemas llenos de tambores y cantos: un repertorio que va de la ronda, el juego de palabras, la retahíla y el caligrama a una poesía de versificación libre y rima fluctuante que igual hace sonar cada página. 

 

  

2. De un arrullo a otro en Camino de plata (Nostra Ediciones, 2017) de otra maestra de la lírica tradicional infantil: Gilda Rincón. Ilustrado por Bárbar Sansó, este bello poemario es, como dice la autora en el prólogo, una “cosecha de mangos maduros”. Vasta cosecha, de casi un centenar de poemas, dividida en tres partes: “A la vío vío: Para los más chicos”, “En un rincón del patio: para los no tan chicos” y “El chiturí, clarín de primavera: haikús y otros minipoemas”. El registro de esta autora es muy amplio, mientras que en poemas como “El heredero” se siente una voz más adulta que intenta acercarse al niño, en otros como “Yo quiero ver un duende” consigue una complicidad directa con el lector. 

Los esperan aquí pequeños abecedarios, adivinanzas, arrullos; poemas para contar hipopótamos, un doctor trabalenguas que enreda todas las palabras, hermanas pequeñas que son como muñecas, animales que bailan rock, una niña que no abandona a su osito de peluche precisamente porque de tanto jugar se le han caído los ojos; niños que juegan al trenecito, niños que desean tener las siete vidas de un gato y en cada uno de ellas ser algo distinto; y un montón de animales: gatos, cangrejos, pingüinos, mariposas, abejas, palomas, pelícanos, pulpos, caballitos de mar y cigüeñas.

 

3. Otra tropa de animales marcha en Rurrú Camarón. Antología de poetas latinoamericanos (Bambú, 2017) de Ana Garralón, experta en entrecruzar lecturas. Fueron animales los primeros personajes que se relacionaron a ese niño lector que empezamos a imaginar con las Fábulas de Esopo o Calila y Dimna. A esa tradición primigenia se suma este libro, ilustrado por Rebeca Luciani y divido en tres partes: “Por el aire van”, “Del agua vienen”, “En la tierra están”. Un paseo por México, Argentina, Uruguay, Colombia, Puerto Rico, Ecuador, Costa Rica y Chile guiado por poetas olvidados, otros reconocidos; varios de ellos precursores de la literatura infantil y juvenil en Latinoamérica, como María Elena Walsh, Jairo Aníbal Niño o Ester Feliciano Mendoza; y otros que no necesariamente escribieron pensando en un niño lector como José Juan Tablada, Octavio Paz o Carmen Alicia Cadilla, pero que pueden resultarles cercanos. Además de poemas humorísticos como un “Pato” de Emilio Uribe Romo, que recuerda a las greguerías de Ramón Gómez de la Serna o los poemínimos de Efraín Huerta; y poesía vinculada a la canción popular como “Mi gatico Vinagrito” de Teresita Fernández, o “El canto del grillo” de Gustavo Alfredo Jácome, que pareciera extraída también de un cancionero.

 

4. Un salto de grillo a chapulín para seguir las huellas de animales por un paisaje más cercano. En Un ajolote me dijo (Castillo, 2017) de María Baranda, embajadora FILIJ 2017 y quien ha impulsado el reconocimiento de la LIJ como literatura de grandes ligas, el jaguar, el venado cola blanca, el ocelote, el teporingo, el lobo gris y hasta el zopilote dicen sus nombres para que los lectores mexicanos no les teman. O así lo sugiere la poeta, que en la primera página confiesa que sólo está contando lo que un ajolote le dijo: que todos los animales son amigos. Aquí entramos a un terreno que se aleja ya de la lírica tradicional, aunque no de los personajes que interesan a los lectores. María Baranda explora y juega con varios tonos y ritmos hechos con aleteos, aullidos, deslizamientos… Las extraordinarias ilustraciones de Armando Fonseca, aumentan el asombro y la belleza, el tiempo en la página.

5. En Los hermanos Zapata (Libros para imaginar, 2017) dos gatos se quedan huérfanos luego de que su madre sea tragada por una enorme iguana o “dragón del desierto”. Este inicio desproporcionado es la entrada para leer esta “ópera del desierto mexicano”, extensa hipérbole que da un aire fresco a la épica: las hazañas que se relatan aquí son las de un par de gatos perseguidos por el crimen organizado y con el sueño americano como plan de escape y supervivencia. Parte del valor de esta arriesgada propuesta radica en la visibilidad que le otorga a un tema casi inédito en los libros para niños que se publican en México: la complicidad entre gobierno y narcotráfico, las ejecuciones públicas y el exilio. Escrito originalmente en noruego por Torgeir Rebolledo Pedersennieto del poeta modernista mexicano Efrén Rebolledo (diplomático y embajador de México en Noruega en los inicios de la década de los veinte del siglo XX), el tono haya su punto justo gracias a las delirantes ilustraciones de Lilian Brogger, en clave de cómic.

 

6. Nos quedamos en el imaginario mexicano para prenderle una velita al Santo Remedio (Petra Ediciones, 2017) de Ernesto Lumbreras y Flavia Zorrilla Drago. Golpes de ingenio con mucho sentido del humor que actualizan al refrán o conseja popular cruzándolo con un imaginario fantástico lleno de fantasmas, ogros y brujas; juegos de aliteraciones en textos como “Los chocolates de los Chávez” y una sección de “vocales de colores” que dan una función de circo completan este divertido poemario que se antoja leer en voz alta. La ilustración aumenta el humor, añade capas de lectura a los versos y emprende un camino propio en el que se multiplican las pociones y los personajes del recetario lírico para criaturas olvidadas por la ciencia.

 

 

 

7. El narrador oral Jermán Argueta reproduce aquí ese tono que domina para conducirnos de vuelta a una casa, la casa siempre abierta de los abuelos, casa-barco lista para zarpar al pueblo de la memoria. La casa de mis abuelos (Edelvives, 2017) es una evocativa narración en verso, con algunos ecos de Pedro Páramo, que nos sitúa en una comunidad rural en la que un hombre recuerda su infancia. Aunque el tiempo revele lo contrario, el lugar de juegos para él sigue intacto, listo para zarpar en cualquier momento y con la ayuda de palabras familiares. Las ilustraciones Rosi Aragón exploran en distintas capas, igual que sucede con los recuerdos, texturas de papel recortado, fotografía e imagen digital. Aquí una reseña de Dana del canal La Retahíla de una edición anterior del libro.

 

 

 

8. Arropados por una noche que escapa del lugar común, Esto que brilla en el aire (FCE, 2017) coloca a los niños y niñas en el centro. No es una poesía sobre niños sino para niños, cercana a ellos y a un motivo poético clásico: la fascinación por la naturaleza. La nieve, la tela de una araña, un cardumen de peces como estrellas, una bandada de versos como pájaros en el cielo, muchos juegos entre charcos de noche y algunas preguntas recostados en la hierba. Escrito por Cecilia Pisos e ilustrado por Ana Pez, este brillante poemario ganó el Premio Hispanoamericano de Poesía 2016 (de entre 288 propuestas provenientes de 20 países) y fue destacado por “su profundo trabajo y el desarrollo sutil de las imágenes; sus cualidades estilísticas que revalorizan la poesía para niños en un contexto que puede ser destinado a lectores de cualquier edad”. 

 

9. Se suma a la notable colección de antologías de poesía que ha emprendido Castillo, de la mano de Rodolfo Fonseca, Marineros. Antología de poesía iberoamericana sobre el amor (Castillo, 2017). Una impecable selección, correspondida con las ilustraciones de Inés Sánchez, de algunas de las voces más representativas de Iberoamérica: Salvador Novo, Alejandra Pizarnik, Xavier Villaurrutia, Octavio Paz, Isabel Fraire, Vicente Aleixandre, Fernando Pessoa, Juan Ramón Jiménez, Oliverio Girondo, Alfonsina Storni, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Rosalía de Castro, Federico García Lorca, Vicente Huidobro, Clarice Lispector y Jorge Luis Borges. Un amplio catálogo poético, del verso medido y rimado, a los poemas en prosa y las vanguardias, que acercará a los jóvenes lectores a esos dos motivos favoritos de los poetas: el mar y el amor, y sus altibajos.

 

10. Con un clásico cambio de perspectiva y originales variaciones, María Baranda y Santiago Solís dan nueva vida a los objetos domésticos en Máquinas imaginadas (Planeta, 2017). Poemas como artefactos imposibles de desarmar, enigmáticos, divertidos y detonadores de más imaginaciones. Un refrigerador que es museo, un formador de nubes, una batidora de ideas, una taza que hace agujeros, un trapeador que se lleva las horas, una puerta termómetro y otras muchas formas disparatadas de poner en acción un singular mundo de mecanismos poéticos.

 

11. El interior de los colores (Planeta, 2017) es una propuesta audaz, de María José Ferrada y Rodrigo Marín Matamoros, que invita a los lectores a mirar por un círculo un posible momento en la vida de un color. El libro recuerda otros experimentos artísticos como los lienzos con plastas monocromáticas que a finales del siglo XX el humorista francés, Alphonse Allais, asociaba con un título excéntrico como “Marcha fúnebre compuesta para las exequias de un célebre hombre sordo”. O bien el arte conceptual y minimalista de Sol LeWitt y el libro Pomelo de Yoko Ono, pues los poemas de Ferrada son instrucciones, escritas en segunda persona, que invitan al lector a mirarse poéticamente. Rara joya.

 

12. También de María José Ferrada, en conjunto con Ana Penyas, otro libro destacable, enmarcado por un tema muy contemporáneo y recurrente en la LIJ: la inmigración y los refugiados. Mexique, el nombre del barco (Ediciones Tecolote / Libros del Zorro Rojo, 2017) es una narración en verso que recrea la salida de 456 niños españoles, hijos de republicanos, hacia costas mexicanas en mayo de 1937, esos niños que serían conocidos en nuestra historia como los “niños de Morelia”. Con sutileza y centrándose en el trayecto, las autoras nos muestran las preocupaciones y esperanzas infantiles con un acierto que trasciende la anécdota y conmueve profundamente.

Criaturas, zombis y espectros de extraña imaginación: 10 libros de terror para niños y jóvenes

Libros

Por: Adolfo Córdova - 12/13/2017

No hace falta ver chorros de sangre para sudar frío, taparse con la cobija y ponerle seguro a la puerta

No hace falta ver chorros de sangre para sudar frío, taparse con la cobija y ponerle seguro a la puerta. Basta quedarse solo, desconocer una forma o un sonido en la noche o escuchar que algo avanza... hacia ti, y recordar aquel libro, aquella película del asesino en serie o la leyenda sobre esa criatura, ¿era un demonio?, con la piel fibrosa, las orejas cortas y pegadas al cráneo, largas garras en extremidades pequeñas que empiezan por arañarte los pies... o quizá sea un simple insecto en tu almohada o un espectro mirándote lo que te quite el sueño. Sea lo que sea, sólo necesitas algo: creértelo.

Edgar Allan Poe u Horacio Quiroga eran expertos en contar historias que parecen increíbles pero descritas como verídicas. Sus descripciones por momentos suenan como autopsias de los hechos, un informe forense, una nota científica o una descripción periodística. Quieren convencernos. Otros autores usan el recurso de "un diario encontrado" o una serie de cartas a manera de confesiones, como sucede en El Horla o en Drácula y en fragmentos de Frankenstein o El extraño caso de Dr. Jekyll y Mr. Hyde. En estos dos últimos títulos el terror se revela por la cercanía con la que se narra todo: te hacen sentir que tú podrías haber sido ese condenado.

Esa es quizá otra de las claves del horror: la imposibilidad de salvarse. ¿Será otro de los motivos por los que tantos lectores amamos las historias que asustan? ¿Disfrutamos sentirnos condenados y sin escapatoria por unas páginas? ¿o nos mantiene leyendo la esperanza de escapar? Con o sin salida, creemos que te harás fanático de estos 10 libros.

 

Cuentos, novelas, poemas; una trilogía, muchos fantasmas y pasión por las películas de terror. De Agustín Cadena, Jaime Alfonso Sandoval, Ana Romero, Antonio Ramos Revillas, Federico Ivanier, Mariana Osorio Gumá, Ramón Iván Suárez Caamal, Andrés Acosta, Toño Malpica, Pablo de Santis, Martha Riva Palacio, Jorge A. Estrada, Juan Carlos Quezadas y Fernando Tario.

 

1. Criaturas. Cuentos de extraña imaginación

Carlos Sánchez-Anaya Gutiérrez (antologador). Cuentos de Mariana Osorio Gumá, Antonio Ramos Revillas, Ana Romero, Juan Carlos Quezadas, Antonio Malpica y Martha Riva Palacio Obón. Ilustraciones de Mariana Magdaleno, Rosana Mesa y Mastropiero. Ediciones Castillo, 2016.

Sus ojos amarillos no cesan de apuntarme. Tiene las orejas cortas y pegadas al cráneo, dos colmillos largos, se alimenta de sangre, y, en lugar de un par de piernas, se arrastra sobre una sola extremidad deforme que da la impresión de ser una cola de pez. La veo acercarse hacia mí: me trepa por la ropa y me jala el pelo hasta hacerme daño, y dice a gritos que no se arrepiente de nada. Se acelera mi corazón. Ya no puedo detenerla.

Esta antología de cuento fantástico reúne a seis de los escritores mexicanos más reconocidos y prolíficos del país. Las historias están llenas de personajes condenados y de pares: dos ornitólogos que encuentran una extraña ave que los conduce a una expedición sin retorno; un taxidermista de criaturas fantásticas que en la soledad del faro en el que vive recibirá el primer demonio auténtico de su colección; dos hermanos perseguidos por los aluxes en dos tiempos diferentes; dos hombres enamorados de dos sirenas (¿o de la misma?); un narrador que descubre con horror que es descendiente de un doppelgänger, un doble que reemplazó a su ¿verdadero? abuelo; y una joven que recuerda la infancia al lado de su abuelo entomólogo, el peor de los insectos. 

Hay libros que uno termina de leer y agradece el buen rato o la buena pluma o ambos. Hay otros que tienen esas dos cosas y algo más: se graban. Como la impresión que te deja un accidente, y vuelves a ellos, los recuerdas, los lees otra vez. Este es uno de esos libros. Te garantizo que por lo menos con alguno de los seis cuentos te pasará esto. O quizá te ocurra lo que a mí en el primer párrafo de esta reseña: que una criatura hecha de todos los cuentos se mezcle en tu memoria y te persiga cada tanto.

en noches [y libros] así, siempre hay que esperar la danza de lo horrendo, aunque a veces no sea más que los gritos que en la oscuridad suelen replicar los fantasmas... 

 

2. Historias del niño invisible

Ramón Iván Suárez Caamal. Editorial Nave de Papel, 2016.

Estos poemas me han causado verdaderas pesadillas... y fascinación. Se te pegan a la piel y te ponen los pelos de punta. Algunos de ellos son de una tristeza demoledora, con niños a los que nadie busca, que juegan a las escondidas; otros, macabros, con personajes que hablan desde sus tumbas enlodadas; pero a pesar de lo terrible, los poemas resultan también de una extraña belleza:

Siempre que resbala una música triste, / la escribo. / Mi lápiz rechina/ cuando se quiebran mis dientes / y la tiza se hace humo. / Todos somos fantasmas.

Y de otro fantasma, dice el poeta que cruzan cardúmenes de agujas los harapos de su ropa, / hilan arena las horas transcurridas en sus huesos.

El libro está dividido en tres secciones que te darán más idea de lo que te espera: "La infancia oscura", "Historias fantasmas" y "Cambio de piel". Son poemas, pero olvida ya esa idea cursi que quizás te has hecho de la poesía. La poesía puede tomar muchísimas formas y explorar cualquier emoción, incluido el horror. Acá no hay rimas fáciles ni romances ni rosas rojas, pero sí sangre, esqueletos y cuchillos que te provocarán escalofríos. Prueba leerlos en voz alta y verás cómo, a ti también, la noche te llama: 

Al patio no entro por la puerta de la noche, / no voy a la noche aunque abra sus puertas y me diga: / Ven, hijo de los huesos, danos tus mejillas pues tenemos hambre.


3. Entre noches y fantasmas

Francisco Tario. Ilustraciones de Isidro R. Esquivel. FCE, 2016.

Me hallaba yo en el cuarto de baño, afeitándome, y deberían ser más o menos las diez de la noche, cuando tuvo lugar aquel hecho extravagante que tantas desventuras habría de acarrearme en el curso de los años (...).

El agua de la bañera había cesado de caer (...). Algo, en efecto, por demás imprevisto, acababa de obstruir el paso del agua en el grifo, algo se asomaba allí. Era él. Primero sacó un pie, después otro, y por fin fue deslizándose suavemente, hasta quedar de pronto atenazado. "Parece un niño desvalido", fue mi primera ocurrencia...

Pero no será exactamente eso... Este es un fragmento de "El mico", uno de los cuentos que te encontrarás aquí. La mayoría están narrados en primera persona por personajes improbables y extraños: féretros que relatan las vidas de los muertos que hospedan, un perro moribundo que denuncia su desgraciada existencia, o un traje gris que utiliza a un cadáver para ser capaz de salir a la calle (y muy pronto desilusionarse del mundo y entregarse a una vida de bohemio); personajes que son testigos de algo inexplicable: una enfermedad grave y misteriosa a la que llaman La polka, o la aparición de una criatura con la nariz del tamaño de una lenteja; y algún otro atormentado: esa mujer que no cumple la promesa que le hizo a su esposo: enterrarlo con su vieja pata de palo... 

Las ilustraciones, cubiertas por una neblina, oscuras y azuladas, en las que sentirás que puedes sumergirte por horas, son realistas en su técnica pero surrealistas en lo que retratan. Ilustraciones perfectas, para una prosa densa y fantasmal, que seguirán apareciéndote después de cerrar esta joya de libro. 

 

4. Trasnoche

Pablo De Santis. Loqueleo, 2016.

El cuento que abre esta antología tiene a uno de los personajes de terror más escalofriantes que he leído nunca: el hombre de tiza. La narración es breve; las acciones de la criatura, apenas perceptibles: acaso una mancha de tiza en la ropa, pero una que no se irá nunca. Los protagonistas son tres amigos que aman las películas de terror hasta que un día, Isabel, la única chica, le pregunta a Fernando (quien narra el cuento) qué les provoca miedo realmente. Fernando responde: "El hombre de tiza". Y cuando leas, sabrás por qué.

También conocerás a un mago cuyo mejor truco lo libra de la muerte pero lo convierte en asesino, un niño que oye pasos en el piso desocupado de arriba, y un libro maldito que perderá a quien pase sus páginas. Así sucede con estas historias, cercanas a los Relatos escalofriantes del gran Roald Dahl, en ellas nada sobra, y si pasas sus páginas te perderás en una antología de cabecera. 

 

5. Los cuentos negros de Ofelia I y II

Jorge A. Estrada. Ilustraciones de Mónica Loya. Uranito, 2016, 2017.

"No existe en el mundo nada más hermoso que tener una pesadilla y despertar con el corazón agitado". Eso es lo que piensa Ofelia, una niña de 11 años que cada día 13 del mes pasa la noche en vela contándole cuentos macabros a sus juguetes (un murciélago de peluche llamado Pánico, tres muñecas: Tétrica, Trágica y Tenebrosa, un hombre lobo, un muñeco de ventrílocuo, un títere zombi, una familia momia, un muñequito vudú y hasta su planta carnívora).

Estos dos libros destilan imaginación. En el primer tomo a Ofelia se le ocurrirán historias con algunos personajes clásicos como un dentista torturador, una muñeca perversa o un robachicos, y otros que quizá nunca habías imaginado, como una piñata de pulpo cuyos tentáculos cobran vida después de la fiesta o una gigante flor púrpura que devora a la hermanita de la protagonista. En el segundo tomo, a Ofelia, entre cuentos de cuevas diabólicas, espejos malditos y una alberca con una medusa, se le ocurre inventar un parque de diversiones con atracciones muy peculiares: una casa de muñecas gigante, sillas voladoras sin cadenas, una montaña rusa hecha de huesos, una mansión repleta de gatos negros, el sótano de los 200 mil payasos, una alberca de ojos... Dos libros ideales para llevar a una pijamada aterradora.

 

6. Tristania

Andrés Acosta. Ilustraciones de Marco Chamorro. Ediciones El Naranjo, 2014.

Si amas las películas de terror y eres un friki del gore y las películas serie B, amarás este libro. Si no estás tan familiarizado con estos géneros pero te encantó la trilogía de Mundo umbrío de Jaime Alfonso Sandoval o la novela Xanto de José Luis Zárate, también. ¿Ni uno ni otro? ¡Igual! Porque este escritor es un experto en arrastrarte a sus abismos con buenas dosis de humor y otras tantas de espanto.

Morby y Sick son hermanos, fanáticos de las marchas zombis y del cine de terror (en particular del gore, ese en el que hay tanta sangre que salpica la pantalla).

Un día consiguen entrar a un viejo cine y ahí conocen a la pálida Tristania, la hija del sangriento dueño (es que se trata de un artista retirado experto en crear sangre artificial para las películas). La conversación con Tristania (de la que Sick se enamora al instante) termina conduciéndolos a otra dimensión que da a la novela un giro loquísimo e inesperado: te hará sentir en un juego de rol. 

El trío protagónico debe escapar, mientras sortean escenas de terror clásicas (los fanáticos del cine las reconocerán) y disimulan la sonrisa de placer que en realidad les causa todo aquello. En plena huida, Sick miró hacia atrás y tuvo una sensación que lo invadió por completo: parecía que, por primera vez en la vida, la sangre corriera por sus venas. Por primera vez sintió miedo de verdad, no de mentiritas. No era el miedo que le causaban la pelis: era la muerte pisándole los talones; era correr a todo lo que daba, junto a su hermano, a pesar de lo gordo que a veces le caía; era conocer a la chica de tus sueños (o de tus pesadillas) y estar con ella en medio de una gran aventura. No sabía como acabarían las cosas, pero deseó que aquello no terminara nunca. Leerás y leerás y conforme se vayan reduciendo las páginas que te faltan por leer, desearás lo mismo.


7. Agencia de detectives escolares

Jaime Alfonso Sandoval y Jimena Sánchez. Norma Ediciones, 2010, 2013 y 2016.

Está bien, lo confieso: esta trilogía me hizo llorar de la risa. ¡Es divertidísima! No asusta nada (o sólo un poquito) pero no podrás soltarla y te volverás fan de los casos de estos detectives escolares. La primera entrega, El caso del salón embrujado, fue el primer libro que leí de Jaime Alfonso Sandoval y desde entonces me la he pasado buscando más libros de él: ya verás con cuánta inteligencia e ingenio cuenta sus historias.

Esta trilogía sigue las aventuras de Cházaro y Pato, dos amigos que al estilo de Sherlock Holmes y Watson resuelven los casos más misteriosos entre recreos y horas de clase. Toda escuela tiene su leyenda de una niña o un niño fantasma, pero detrás de las cosas que aquí ocurren pareciera haber criminales de carne y hueso. La segunda entrega, El caso de la criatura del campamento, enfrenta a Cházaro y a Pato a un pequeño matón que molesta a los de cuarto año, aunque quizá sea más peligroso un auténtico "hombre lodo" que sale del bosque. En la tercera entrega, El caso de la novia del esqueleto, se mezclan varios elementos espeluznantes: una niña psíquica, un tenebroso esqueleto y un piano que suena solo. Los detectives no sólo tendrán que resolver varios casos; también tendrán que probarse frente a la Agencia Femenina en Acción. Las ilustraciones de Jimena Sánchez aportan pistas y hacen todavía más divertidas las intrigas. Te volverás fan.

 

8. El bosque

Federico Ivanier. Alfaguara, 2011.

¿Por qué te subís a una montaña rusa? ¿Por qué te irás en paracaídas? Porque asustarte puede ser divertido. Porque si ves la muerte cara a cara, te acordás de vivir. No podés vivir de verdad si no tenés miedo, aunque sea un rato. Y las películas de terror te hacen acordar eso. Te hacen acordar que estás vivo, llenito de sangre, pero que podés encontrarte con un psicópata, podés cruzarte en su camino, sin querer y terminar siendo el personaje que está por morir. Y lo más gracioso es que nunca sabés quién es el psicópata, nunca le ves la cara y nunca sabés cuál es su camino...

Este es Diego explicándole a Agustina por qué a la gente le gusta asustarse. Ellos dos y otros cuatro jóvenes armaron un plan típico: pasar una noche de campamento en el bosque. Pero el bosque, este bosque, tiene otro plan para ellos.

El argumento clásico (sobre todo en el cine de terror) en el que un grupo de jóvenes ve sus terrores volverse realidad mientras intenta sobrevivir a una noche en el bosque, se renueva en esta novela. Y ello se debe a la prosa del autor, a su realismo psicológico enmarañado con la atmósfera boscosa, distinta en cada página. Te sorprenderá cómo Federico Ivanier consigue describir, sin repetirse, las distintas caras de un bosque cada vez más profundo y amenazante, que termina siendo el gran protagonista y la peor amenaza que enfrentan Diego y otros amigos como Hernán. Hernán sacudió la cabeza. Seguía pensando todo el tiempo en el bosque como en una sola criatura. No pensaba en un árbol, luego otro árbol, luego otro más, sino en todos como en una sola criatura, compleja y organizada. 

El bosque y la novela como un laberinto. Y si digo laberinto es porque alguien lo diseñó, ¿alguien juega con ellos? La muerte es como Jason, continúa Diego, un psicópata con máscara. Vos tratás de entender lo que hace, de entender sus razones, pero la verdad es que no tiene razones. Pero El bosque sí, la estructura de la novela es compleja, casi todos los personajes cuentan en primera persona quiénes son y de dónde vienen, capítulos intercalados con la acción principal que fluyen sin problema y nos hacen conocer mejor a las víctimas. Y suspender la respiración por sus posibles destinos.

 

9. Escucha las sombras bajo el palmar

Mariana Osorio Gumá, Ediciones Castillo, 2016.

Iván interrumpe su comida para ver a una de las presencias. Primero es sólo una sombra, pero enseguida se convierte en una niña pelirroja que flota y baila en el otro extremo de la mesa. La madre de Iván, Dorota, le dice que es un fantasioso, que en esa casa inmensa de techos altos, ventanales y jardín exuberante sólo viven él y ella. Pero el pálido y enfermizo Iván sabe que no es cierto. No sólo está esa otra niña, hay muchos más y no todos llegan bailando. 

¿Por qué la madre de Iván insiste en negar las visiones del niño? ¿Por qué le ha impuesto tantas restricciones? Las ganas de seguir leyendo aumentan con el enigma: sabemos que la madre intenta calmar alguna ansiedad con tantas prohibiciones, alguna cosa oculta, pero no conseguimos entender del todo qué es. Pero más aún: ¿a quién le creemos? Lo que leemos, lo que sospechamos, ¿sucede de verdad o es fantasía?

Una narración que inquieta, con una voz susurrante que abreva de un tipo de historias que los estudiosos llaman "cuento sobrenatural". Las atmósferas y los personajes, del estilo de otros autores como E. T. A. Hoffmann y Edgar Allan Poe, en algo recuerdan también a "El jardín secreto" de Frances Hodgson Burnett o aquel cuento clásico de terror, "Sredni Vashtar", de Saki. Te lleve a donde te lleve, el suspense sostenido aumentará tus palpitaciones hasta saber la verdad. 

 

10. La casa de los tres perros

Agustín Cadena. Ilustraciones de Patricio Betteo. FCE, 2017.

Dicen que en este libro espantan. Y es verdad. Yo mismo pude corroborarlo mientras pasaba de puntitas entre sus páginas: aquí vive Mario, un niño que se suicidó con veneno para ratas; Arminda, una mujer que se colgó de una higuera; y Porfirio, un hombre que murió por avaricia. Todos ellos esperan. No pueden descansar en paz.

Mario observa ir y venir a los habitantes de "la casa de los tres perros", una enorme casa antigua dividida ahora en distintos departamentos. Una casa que tiene vida propia, como dice el autor: Si uno es perceptivo y pone atención, puede oír cómo la vida circula por vigas, columnas, castillos, trabes, hinchando paredes y techos como si fueran tejidos orgánicos. Claro, en el día, cuando hay tanto ruido es difícil notarlo, pero en las altas horas de la noche (...) se oye como una arena fina que corre por los techos, como piedras que cayeran detrás de las paredes: es la casa, que respira.

Vivos están también Tina y Enrique. Mario observa a Tina, llora lágrimas color violeta por ella, quisiera que ella fuera también un espectro, que estuviera con él en esa poética vida de los reflejos momentáneos, de las sombras suspirantes, de las cortinas que se mecen solas sin que nadie las perturbe... (ya habrás notado que la prosa es muy poética). Pero Tina sólo platica con su vecino, Enrique. Están preocupados porque el dueño de la casa quiere venderla y todos ellos tendrían que irse. Quizás si consiguen una ouija podrían pedir ayuda a los fantasmas (están seguros que en esa vieja casa los hay). A Mario esta idea le preocupa. ¿Y si responden los Tenebrosos? Ese otro tipo de espectros que condenados a continuar desde el otro mundo las malas acciones que hicieron en vida.

Una novela que combina muchas épocas, con un ritmo como de otro tiempo, precisamente porque los fantasmas van recordando la ciudad que a ellos les tocó vivir y cómo era todo antes: en qué se divertía la gente, cómo era su barrio, qué tan difícil era la escuela. De hecho, la narración por momentos se convierte en una serie de ensayos breves sobre el plano astral, el universo fantasmagórico y la vida de antaño.

¿Y el terror? Sí hay: pero el verdadero terror no lo encontrarás entre los muertos, sino en las cosas que hicieron los vivos. Mario nos cuenta su historia, el maltrato y la humillación de sus padres y sus compañeros de escuela. Son tan crueles con él que da miedo... y tristeza. Un libro que huele a sollozos, a flores secas, a playa al atardecer, a primer beso, a último beso... a todas esas cosas que están cargadas de tristeza porque un día se tuvieron y se perdieron y jamas volverán, pero que deja una puerta abierta para que nuevas cosas entren: llovizna que brilla como diamantina en el aire oscuro.

 

Adolfo Córdova es periodista, escritor e investigador. Maestro en Libros y Literatura Infantil y Juvenil por la Universidad Autónoma de Barcelona. Su libro El dragón blanco y otros personajes olvidados ganó el Premio Nacional Bellas Artes de Cuento Infantil Juan de la Cabada en 2015, fue editado por el FCE en 2016 con ilustraciones de Riki Blanco y en 2017 entró al prestigioso catálogo alemán "The White Ravens", una selección con los mejores libros para niños y jóvenes de todo el mundo. Si quieres leer otros artículos y recomendaciones de libros entra a su blog: http://linternasybosques.com.

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