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Científicos logran invertir el sentido del tiempo

Ciencia

Por: pijamasurf - 01/13/2018

Científicos consiguen manipular la entropía de un sistema para lograr que el tiempo corra en sentido contrario al que estamos habituados a considerar

El tiempo ha sido siempre un enigma para el ser humano, desde que se tuvo conciencia de su transcurso y sus efectos sobre la vida. De Sócrates a Heidegger, de la mesa de un campesino a la plática con un compañero de trabajo, probablemente no exista un ser humano que no haya reflexionado siquiera una vez sobre el problema del tiempo.

La ciencia, en este sentido, no es la excepción, y especialmente a partir del desarrollo de la tecnología que abrió el campo de la llamada física de partículas –esto es, la observación de las partículas subatómicas–, el conocimiento sobre la naturaleza del tiempo ha cambiado radicalmente. A la vasta tradición reflexiva sobre éste se ha sumado, desde hace algunas décadas, la experimentación real con el tiempo, de lo cual ha resultado ahora uno de los hechos más extraordinarios en la historia de la ciencia: la posibilidad de hacer transcurrir el tiempo en sentido contrario, no hacia el futuro, sino hacia el pasado.

Para la física, el enigma del tiempo se ha condensado justamente en esa propiedad: ¿por qué todos los fenómenos físicos suceden exclusivamente en una misma dirección con respecto al tiempo –esto es, hacia adelante? Con la llegada de la física de partículas, se descubrió que a nivel microscópico las leyes de la física podían cumplirse también en retroceso pero, igualmente, siempre una misma dirección. El físico Arthur Eddington llamó a esta cualidad “la flecha del tiempo”, concepto en torno al cual la física elaboró esta pregunta: ¿por qué esa flecha apunta hacia una dirección y no hacia la otra?

Como se explica en el sitio Technology Review del Instituto Tecnológico de Massachusetts, durante muchos años se creyó que dicha dirección preferencial de la flecha del tiempo provenía de la Segunda Ley de la Termodinámica, según la cual la entropía (es decir, el desorden) se incrementa en los sistema cerrados pero es mínima e incluso casi nula en los sistemas abiertos. Por eso, se dice en esta misma explicación, en nuestra vida diaria un huevo revuelto no vuelve espontáneamente a su forma original, y el calor de un objeto se transmite a otro más frío y no al revés.

En el caso del origen y la formación del universo, se da por entendido que al principio todo no era sino un gran, inconmensurable y candente núcleo de masa que al explotar distribuyó su energía uniformemente, si bien no se sabe por qué. Es en buena medida dicha uniformidad la que determinó que el universo (hasta donde se sabe) sea un lugar de entropía reducida y, por ello mismo, que el tiempo transcurra en una sola dirección.

Pero si no fuera así, ¿el sentido del tiempo podría cambiar? ¿En condiciones distintas de entropía el tiempo podría correr hacia atrás o en maneras que no somos capaces de concebir?

Por más que estas preguntas parecen tocar la ciencia ficción, hace unos días un equipo de investigadores que labora en la Universidad Federal ABC, en Brasil, dio a conocer los resultados de un experimento en el que crearon las condiciones de un sistema cerrado, de entropía elevada, en donde ocurre eso que en términos reales consideramos imposible: que el tiempo corra hacia atrás.

El equipo, encabezado por el físico Kaonan Micadei, construyó un sistema subatómico con un átomo de carbono, un átomo de hidrógeno y tres átomos de cloro, que reunidos forman el compuesto comúnmente conocido como cloroformo. Con resonancia magnética nuclear y pulsos radiales, los científicos alinearon los núcleos de los átomos, moviéndolos de tal suerte que surgiera el conocido entrelazamiento cuántico entre ellos, fenómeno que les permitió “escuchar” las señales de radio emitidos por cada uno. 

Paralelamente, como efecto de este proceso, los núcleos de los átomos de carbón y de hidrógeno entraron en contacto termal, lo cual fue indicio de que la energía fluía entre uno y otro. Los científicos, como se aclara en el reporte, usaron esta conexión para controlar la temperatura de ambos núcleos atómicos a través de resonancia magnética.

Y aunque para nosotros, en nuestro nivel de realidad, lo usual es que la energía térmica fluya de lo más caliente a lo más frío, debido al entrelazamiento cuántico creado entre estos átomos se observó justo lo opuesto. En un hecho sin precedentes, los científicos registraron el flujo espontáneo de lo frío hacia lo caliente, un fenómeno que no ocurre en ningún lugar del universo físico conocido. 

Para los científicos, esta observación sobre la “flecha del tiempo” en su expresión termodinámica podría tener consecuencias mayores. De entrada, es posible que a partir de este experimento se entiendan mejor las condiciones iniciales del universo y su origen, así como la formación del tiempo como fenómeno físico.

El reporte completo del experimento puede consultarse en este enlace

 

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¿Gritas, saltas o lanzas golpes al dormir? Esto podría ser signo de una futura enfermedad mental (ESTUDIO)

Ciencia

Por: pijamasurf - 01/13/2018

De acuerdo con esta investigación, realizar ciertas acciones al dormir podría ser un síntoma precoz de la enfermedad de Parkinson

Hace un tiempo publicamos en Pijama Surf una reflexión sobre el silencio y el sueño, dos necesidades de la mente que se han vuelto un lujo en nuestro tiempo, dicho en un sentido metafísico, espiritual, pero también muy concreto. Tanto el silencio como el sueño son estados que la mente necesita para funcionar adecuadamente, quizá en especial el sueño, que sirve a los procesos de nuestro cerebro y a la recuperación de nuestro cuerpo en general.

Con todo, el descanso es ahora un privilegio, muchas veces porque nosotros mismos nos lo negamos, pero también porque vivimos en una época que ha adoptado la producción incesante como modo de vida. Producimos desde el primer minuto en que despertamos hasta el último en que, pese a todo, perdemos la conciencia y, tan embebidos estamos en esa forma de vivir, que nos sentimos mal cuando estamos ociosos, inactivos o improductivos. Quizá por eso, entre otras razones, parece tan difícil o tan impensable descansar realmente.

Con todo, las consecuencias de dormir pero no descansar, pueden ser serias. Recientemente, un grupo de investigadores de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca, observó una relación entre determinados comportamientos nocturnos y patrones de sueño y, por otro lado, el proceso de envejecimiento y deterioro celular en el cerebro. 

En específico, el estudio encontró que las personas que hablan, dan pequeños saltos, gritan o golpean al dormir, experimentan esta fase del sueño con una inflamación en el área del cerebro que controla la segregación de dopamina. 

Dicho desorden ocurre sobre todo en la fase conocida como “sueño de movimientos oculares rápidos” (o REM, por sus siglas en inglés), la cual se caracteriza doblemente porque es la del descanso más profundo y porque es durante ésta que se producen los sueños que soñamos. Según otras investigaciones, en personas saludables, dicha fase se experimenta con tranquilidad, sin movimientos bruscos de ningún tipo.

La relación con el Parkinson se debe a que las personas que han desarrollado esta enfermedad suelen presentar también una falta importante de dopamina en el cerebro, uno de los neurotransmisores más importantes del sistema nervioso que cumple funciones en procesos verdaderamente vitales, que van desde la dilatación de los vasos sanguíneos hasta la sensación de placer.

El estudio al respecto se publicó en la revista especializada "The Lancet Neurology" y puede consultarse en este enlace.